Nuestra Señora de Haut (1267)

7 de Mayo


Nuestra Señora de Haut, a menudo celebrada el 7 de mayo, se refiere a una devoción mariana en Hainault, Bélgica, datada en 1267. Esta advocación está ligada a un lugar de peregrinación y reportes de milagros, con referencias históricas como la intercesión atribuida en el año 1419 a una joven, Jane Maillard, según crónicas antiguas.

Ubicación y Origen: Se encuentra asociada a la región de Hainault (Bélgica), diferenciándose de la famosa capilla de Ronchamp (Francia) del siglo XX.
Celebración: En el calendario mariano tradicional, se registra esta advocación el 7 de mayo (1267).
Relatos Tradicionales: Se le atribuyen milagros, incluyendo la protección a devotos en situaciones de peligro, según narra la tradición y autores como el abad Orsini.
Notas Históricas: A menudo se confunde con la "Notre-Dame du Haut" (Francia), pero las fuentes destacan la advocación de 1267 en Hainault como una figura histórica de culto antiguo.

En el año de 1419, a Nuestra Señora de Haut, en Hainault, Bélgica se le atribuye la intercesión para el milagro recibido por la joven Jane Maillard según nos refiere el abad Orsini.

Jane estaba sacando agua de un pozo muy profunfo, cuando la piedra en la parte superior cedió y ella cayó al fondo. Cuando la sacaron estaba muerta, sin embargo su madre, habiéndola ofrecido a Nuestra Señora de Haut, inmediatamente mostró signos de vida.

En referencia a la gran compasión de Nuestra Señora por los pecadores, San Bernardo la llama la Tierra Prometida de donde mana leche y miel.

San Alfonso María de Ligorio en su libro Las Glorias de María refiere que el refugio mas seguro que podemos encontrar es el corazón compasivo de María, el lugar donde los pobres encuentran un hogar, los enfermos una cura, el consuelo de los afligidos y la ayuda de quienes a Ella se abandonan.

Hainault es una provincia de Valonia en Bélgica que limita con Francia, Flandes Occidental y Oriental, Brabante Flamenco y Brabante Valón y debe su nombre al río Haine que fluye a través de la provincia.

La referencia a "Nuestra Señora de Henao" en 1267 está ligada a la milagrosa estatua de la Virgen enviada a la ciudad de Halle (Henao, Bélgica) como regalo de bodas para Adelaida (Alix) de Holanda, quien se casó con Juan I de Avesnes, heredero del condado de Henao.Aspectos clave sobre la Virgen de Halle:Origen y Culto: La estatua se convirtió en un importante motivo de culto y peregrinación en la iglesia gótica de San Martín en Halle a partir de los siglos XIV y XV.Contexto Histórico: En 1267, esta región era parte del condado de Henao y la ciudad de Halle se consolidó como una ciudad fronteriza estratégica entre Henao y Brabante.Importancia: La imagen es una Virgen Negra y su culto atrajo a figuras históricas importantes, incluyendo al rey Eduardo I de Inglaterra.Actualmente, la iglesia donde se encuentra es conocida como la Basílica de San Martín de Halle.

Nuestra Señora de Halle es una representación de la Virgen María perteneciente a Santa Isabel de Hungría y protectora de los Países Bajos durante la Guerra de Flandes.

En la ciudad belga de Halle, perteneciente a la región flamígera de la provincia de Brabante, se encuentra una preciosa imagen de la Santísima Virgen, conocida como Nuestra Señora de Halle o la Virgen Negra de Halle, debido al color de la madera en la que la imagen está tallada.

Esta sencilla estatuilla de la Virgen Lactante, a la que le están atribuidos incontables milagros, tiene un origen muy antiguo y especial. Cuenta la tradición que la presencia de dicha imagen en Halle fue mérito de Santa Isabel de Hungría. Esta princesa de la Dinastía Real de los Árpad, descendientes de los antiguos líderes tribales eslavos durante el Imperio Romano, era también pariente de los reyes San Esteban y San Ladislao. Su familia se distinguía por la piedad, y su nombre se distribuyó por la cristiandad gracias a su santidad, y a la de su sobrina, Santa Isabel de Portugal.

Una de las hijas de Santa Isabel, llamada Sofía de Turingia, fue la encargada de depositar a la Virgen Negra en Halle, cuando viajó ahí con 17 años para su matrimonio con Enrique II, Duque de Brabante. A pesar de ya ser huérfana al momento de casarse, Sofía llevó consigo aquella imagen que su madre Santa Isabel le había regalado, y a la que le tenía una especial devoción. Aquella imagen sería la que acompañaría a Sofía en todas las campañas que libró contra su primo y el arzobispo de Mainz para obtener el territorio de Hesse, que reclamaba como herencia de su padre.

Tras la victoria en la guerra de sucesión de Turingia y Hesse, Sofía, quiso agradecer a la Virgen engrandeciendo la entonces Parroquia de San Martín, para colocar ahí la venerada imagen de Nuestra Señora, la cual se estableció en una capilla de la iglesia en el año 1267.

En las inmediaciones a su colocación en la Parroquia de San Martín, los peregrinos comenzaron a llenar la iglesia debido a los incontables milagros que decían de esta imagen, que había pertenecido a Santa Isabel de Hungría y a través de ella a su hija Sofía, Duquesa de Brabante. Ya en 1286, fue necesario ampliar la capilla donde se depositaba, y en 1335 se transforma la Parroquia de San Martín en Santuario de Nuestra Señora de Halle, consiguiéndose por intercesión de numerosos obispos una bula papal que concedía cuarenta días de indulgencia para los que peregrinasen a él.

Un registro encontrado en la cripta de la iglesia, testifica la existencia de 59 milagros concedidos para esa fecha, así como los nombres de diez mil peregrinos, entre ellos varios príncipes ilustres de la edad media. En ese santuario se enterró el príncipe Joaquín, hijo del delfín Luis de Francia, más tarde conocido como el Rey Luis XI el Prudente.

A finales del siglo XIV, fue necesario erigir una nueva iglesia que diera sitio a los miles de peregrinos que asistían diariamente a ver la Virgen. El nuevo templo fue terminado a principios del siglo XV, y consagrado como basílica por Monseñor Pierre d’Ailly, arzobispo de Cambray, en el año de 1409.

La intervención milagrosa de la Virgen Negra de Halle se hizo patente con los dos sitios que la ciudad sufrió en 1489 por parte de Felipe de Cléveris, Señor de Ravenstein, haciendo frente a la revuelta surgida contra el Emperador Maximiliano de Habsburgo, y la segunda en 1580, durante la Guerra de Flandes, por parte de los protestantes de Bruselas al mando del coronel Olivier van den Tympel, gobernador de Bruselas durante la «república calvinista». Si la ciudad se salvó fue gracias a las acciones milagrosas de la Virgen, que según se cuenta, desviaba los proyectiles lanzados por los cañones durante el asedio, siendo muchos de ellos encontrados más tarde guardados en la torre de la iglesia, de manera inexplicable y milagrosa.

Hasta principios del siglo XX, la imagen original era sacada cada año en procesión el primer domingo de septiembre, ahora se saca una reproducción actual de la imagen para evitar que la original se dañe. Nuestra Señora de Halle sigue atrayendo a miles de peregrinos que acuden a pedir el auxilio de María Santísima desde varios países del mundo, siendo especialmente venerada por católicos devotos de Santa Isabel de Hungría, así como por los descendientes de quienes sobrevivieron al asedio calvinista en el norte de Europa.

En el siglo XVII, el español Don Alonso de Ribera construyó el Fuerte de Nuestra Señora de Halle en la región chilena del Bío Bío, cuando éste fungía como gobernador de la Capitanía General de Chile. Don Alonso nombraba así al fuerte recordando la defensa de la Virgen a la ciudad de Halle, cuando éste luchaba en Flandes al servicio de Alejandro Farnesio, Duque de Parma y sobrino del Rey Felipe II de España y los Países Bajos.