Colección de todas las Fiestas de Nuestra Señora, celebrada en Louvain

1 de Septiembre

El padre Mathieu Orsini escribe que “Una fiesta es guardada en honor de la Santísima Virgen, llamada Recolección de las Fiestas de Nuestra Señora

Lovaina (en francés Louvain, en neerlandés Leuven y en alemán Löwen), es la capital de la provincia del Brabante flamenco en la región de Flandes en Bélgica. Hubo una vez una capilla llamada Notre-Dame de Leuven, o Nuestra Señora de Lovaina, que se levantó cerca del campanario de una iglesia separada dedicada a San Pedro. La capilla debía su origen a una imagen de la Santísima Virgen María que fue dada por un grupo de monjes de la abadía de Parc como signo de hermandad en el año 1132.

Nuestra Señora de Lovaina
Según la tradición, la estatua de madera, que representaba a la Santísima Virgen sentada con el Niño Jesús en su regazo, fue un regalo celestial depositado en la tierra por los Ángeles. La imagen excitó un vivo fervor religioso tras su recepción, y hubo numerosos milagros acreditados a la piadosa devoción a la imagen de Nuestra Señora de Lovaina.

Más de 350 años después, como la capilla de Nuestra Señora de Lovaina fue construida en un terreno que era necesitado para la construcción de la nueva (y más grande) iglesia de San Pedro, fue necesario demoler la capilla. En una carta datada a 28 de Marzo de 1496, el obispo Jean Horne de Lieja, autorizó la transferencia de materiales de la capilla de Nuestra Señora de Lovaina a la nueva basílica de San Pedro. La antigua capilla fue demolida dos años después en 1498, y la estatua de la Virgen fue ubicada en un altar especial en la iglesia colegiata de San Pedro. Cada año, en la tarde del primer domingo de Septiembre, la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Lovaina era llevada en procesión por los canónigos y miembros de la magistratura mientras tañían las campanas y los músicos acompañaban la imagen cantando la Salve Regína. Algún tiempo después la estatua llegó a ser conocida como Notre-Dame-sous-la-Tour (Nuestra Señora bajo la torre).

La iglesia original de San Pedro fue hecha enteramente de madera, y construida alrededor de 986. Fue quemada hasta sus cimientos en 1176. Fue reconstruída en estilo románico con una cripta detrás del coro. La iglesia tuvo dos torres en el oeste, y la imagen es todavía usada como el antiguo sello de la ciudad y el de la universidad. La iglesia fue entonces agrandada en 1425 en estilo gótico brabantino. La iglesia de San Pedro fue gravemente dañada en las dos guerras mundiales, pero más importantemente, la imagen original de Nuestra Señora de Lovaina fue completamente destruida en 1944 por un bombardeo de los Aliados durante la II Guerra Mundial, y la que ahora se ostenta en la iglesia es solamente una réplica.

ORACIÓN 
Oh Dios, que nos llenáis de una santa alegría con el recuerdo consolador de las alegrías y solemnidades de la Concepción, Natividad, Presentación, Anunciación, Visitación, Purificación y Asunción de la bienaventurada Virgen María: concedednos la gracia de alabarla y servirle tan dignamente, para que en todas nuestras necesidades y angustias, principalmente en la hora de la muerte, sintamos su presencia y auxilio; y que después de nuestra muerte podamos por ella y con ella, merezcamos participar de vuestra alegría en los Cielos. Por J. C. N. S. Amén.

Nuestra Señora de los Fundadores, Constantinopla

31 de Agosto


Veneración principal: Se venera la reliquia del Santo Cíngulo, el cinturón que usó la Virgen María.Ubicación de la reliquia: Se declara que el cinturón se encuentra en el Monasterio de Vatopedi, en el Monte Athos.Origen de la tradición: Según la tradición de la Iglesia, la Virgen María dio su cinturón al Apóstol Tomás durante su asunción al cielo.

El 31 de agosto los cristianos ortodoxos celebran la fiesta de Nuestra Señora de los Fundadores, donde se venera la reliquia del Santo Cíngulo o sea el cinturón que usó la Virgen María y que declaran que está en el Monasterio de Vatopedi, en el Monte Athos.

En Prato (Italia) dice también tener esa reliquia, pero esta vez desde el lado de los católicos. En ambos casos, la tradición cuenta que la Virgen se lo dio al apostol Santo Tomás.

EL CINTURÓN EN EL MONASTERIO DE VATOPEDI

El venerabilísimo y lleno de gracia Cinturón de nuestra Santísima Virgen María, que está en el Santo Monasterio de Vatopedi en Agios Oros (Monte Athos) es el único recuerdo precioso que se mantiene de su vida terrenal.

Según una Tradición Sagrada y la historia de la Iglesia, la Santísima Theotokos tres días después de que ella se durmió, resucitó de entre los muertos y ascendió en el cuerpo al cielo. Durante su ascensión, ella dio su Cinturón Santo al Apóstol Tomas. Thomas, junto con el resto de los Santos Apóstoles, abrió su tumba y no encontró el cuerpo de la Santa Theotokos. De este modo el Cinturón Santo es la prueba para la Iglesia de su Resurrección y la ascensión corporal al cielo, y, en una palabra, en su metástasis.

El Cinturón Santo, según la tradición, fue hecho por la Santísima Virgen María con la piel de camello. La Emperatriz Zoe, esposa de León VI el Sabio, en gratitud por su curación milagrosa, bordó el Cinturón con el hilo de oro, como se lo ve hoy, pero dividido en tres pedazos.

En un principio fue guardado (mantenido) en Jerusalén y más tarde en Constantinopla. Allí durante el siglo XII bajo Manuel A´ Komninos (1143-1180) la fiesta oficiales por el Santo Cinturón fueron establecidas el 31 de agosto. Al final, el Emperador Juan VI Katakouzinos (1347-1355), quien tenía un amor especial hacia el Santo Monasterio de Vatopedi, por la gran cantidad de gracias que recibió de allí, donó al Cinturón al Monasterio. Desde entonces el Cinturón Santo es guardado en el Santo Monasterio de Vatopedi, en una caja de plata de fabricación más reciente que representa el Monasterio. En la parte inferior derecha de la caja que contiene esta reliquia, el artista hizo el dibujo del Emperador donante Katakouzinos significando su donación al Monasterio.

Numerosos son los milagros, que han ocurrido hasta hoy con el Cinturón Santo. Su valor es incalculable porque esta asociado a la Santísima Virgen María. El Cinturón Santo se mantiene en perfecto estado de conservación, porque estuvo en contacto con la persona y la vida de la Madre de Dios y porque los santos son portadores de espíritu durante su vida, y creemos que en las cosas que usaron también después de su muerte.

El mismo fenómeno es mencionado en las Sagradas Escrituras cuando objetos que el Profeta Elías y los santos Apóstoles usaron y causaron milagros, porque estos tenían la gracia vivida por ellos. Por esta razón la Iglesia permite una devoción honoraria, así como se hace al Madero Santo de la Cruz del Señor.

El Cinturón Santo tiene la gracia única de curar la esterilidad de las mujeres, así como enfermos con cáncer, por medio de una cinta que en primer lugar ha sido bendita y tocada al Cinturón y posteriormente es usada por las mujeres estériles y enfermas.

OTRA TRADICIÓN SOBRE EL CINTURÓN SAGRADO
Según otra tradición, el Cinturón Sagrado del Virgen María -un pedazo de tela de lana verde de aproximadamente 90 centímetros de largo, con pequeñas cuerdas a los finales para amarrar- sería identificado con el cinturón que María había dado a Santo Tomás en su ascensión en Cielo.

La leyenda -consolidada en el siglo trece- estableció que esta reliquia fue traída a Prato, Italia, alrededor 1141 por un comerciante llamado Michael, que se casó en Jerusalén y lo fue dado como dote por la madre de la cónyuge. Una vez que él estuvo de vuelta a su patria, Michael lo conservó en secreto durante años hasta el momento de su muerte, aproximadamente en 1172, cuando él lo dio a la Iglesia de Parroquia de San Esteban que todavía lo conserva.

El Cinturón Sagrado fue reconocido como una reliquia santa por las autoridades eclesiásticas. Por lo tanto, esto se hizo un objeto de veneración y culto, cuya fama pronto cruzó las puertas de la ciudad, atrayendo a creyentes y peregrinos de lugares distantes.

Entre muchos devotos, hay soberanos como Louis II de Angevin, el rey de Sicilia y Jerusalén, quién vino a Prato por motivos políticos y dio homenaje Cinturón Sagrado de la Virgen María, príncipes como Francisco Gonzaga y distinguidas personas como Matthew d’Humières, embajador de Carlos VI, que solicitó un permiso especial sólo para ver la reliquia preciosa. Las personalidades arriba mencionadas eran todos los invitados de Francesco di Marco Datini y se quedaron en su residencia.

Siendo un objeto sagrado con poderes milagrosos así como el corazón de la lealtad de la ciudad y del espíritu público, el Cinturón ayudó al clero local a realzar su prestigio e independencia hacia el Obispo de Pistoia, cuya diócesis incluyó Prato, y fue usada también para desarrollar la identidad de la ciudad hacia los forasteros.

Una tentativa de robo ocurrió en 1312 y terminó trágicamente con la ejecución pública de Giovanni di Ser Landetto de Pistoia llamado Musciattino que quiso robar la reliquia para venderlo a la Comuna de Florencia. Su robo hubiera disminuido el prestigio de ciudad.

La reliquia del Virgen María no sólo era un símbolo de la religiosidad de la ciudad, era también un testimonio claro de la aspiración común de compartir una identidad colectiva. Esta es la razón por la cual el Cinturón logró implicar en su historia no sólo a la Iglesia local y al sentimiento popular sino también a las autoridades civiles de la ciudad.

Las autoridades de ciudad – a fin de conservar el Cinturón Sagrado, considerado como un patrimonio común por la ciudad entera – publicaron disposiciones precisas y leyes estrictas para su custodia, estableciendo métodos del acceso a la reliquia que aseguró la presencia tanto de clero de ciudad como de magistrados. Después de la tentativa de robar la reliquia, fue construida una extensión de la Iglesia, una capilla especial, a fin de salvaguardar el Cinturón.

Incluso la ceremonia de su exposición a los creyentes durante la fiesta de Septiembre –que ocurre el 8 del mes dedicado a la celebración de la Natividad del Virgen María y representando el punto culminante del celebración- fue regulada por los Estatutos de la ciudad.

EL CINTURÓN QUE LA VIRGEN MARÍA DIO A SANTO TOMÁS ESTA EN PRATO
Antes de ascender al cielo, la virgen le dió su ceñidor a Santo Tomás; a través de una serie de sucesos acabó en manos de un vecino de Prato que se casó con una pales tina heredera del cinto.

Cinco veces al año se reúnen los representantes de la iglesia y del ayuntamiento y sacan la reliquia que está custodiada en un armario bajo siete llaves. El cura muestra la reliquia a la gente congregada en la plaza desde un curioso balconcillo circular obra de Donatello.

LA CATEDRAL DE PRATO

La catedral de Prato, en italiano Duomo di Prato, dedicada a san Esteban, se encuentra en la plaza de la catedral de la ciudad de Prato, Italia.

La catedral es una de las más antiguas iglesias de Prato. Se encuentran testimonios de su existencia ya en el siglo X como “parroquia” de San Esteban. Era la iglesia principal de Borgo al Comio, primitiva zona de Prato. Fue reestructurada desde el siglo X al XV aunque su arquitectura resulta unitaria debido a la pureza de sus volúmenes y la bicromía de los adornos externos que usan mármol verde (serpentina) de Prato.

La estructura actual proviene del siglo XII (quedan los laterales y el campanil) menos la última celda construida en 1356. Durante el siglo XIV, debido a la creciente popularidad de las reliquias del Santo Cíngulo (se cree que es el cíngulo usado por la Virgen María).

Esta reliquia está en la ciudad desde 1141 según la tradición. El edificio fue ampliado: en primer lugar se construyó el transepto (quizás a partir del proyecto de Giovanni Pisano), luego se erigió la capilla del cíngulo. Los edificios que se encontraban ante la fachada fueron demolidos para poder crear una nueva plaza que hospedara la multitud que se congregaba con ocasión de las ostensiones de la reliquia.

EL PÚLPITO EXTERNO

A pesar de las añadiduras y cambios que se han dado durante el tiempo el aspecto de la catedral resulta unitario.

La fachada tardo gótica (1386 – 1457) fue edificada al abrigo pero no pegada a la antigua: en el espacio intermedio se creó un corredor que lleva al púlpito externo, construido por Michelozzo y decorado por Donatello, entre el año 1428 y el 1438. El púlpito fue realizado para mostrar públicamente las reliquias del Cíngulo que todavía hoy se expone los días de Navidad, Pascua, el 1 de mayo, el 15 de agosto y de manera más solemne el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María.

Sobre el capitel en bronce del púlpito, una serie de cornisas concéntricas hechas de mármol blanco acentúan el efecto centrífugo del púlpito, cuyo parapeto (el original está en el Museo de las obras de la Catedral de Prato) asemeja un templo dentro del cual grupos de ángeles dan vivaces giros; el baldaquino corona el púlpito.

Sobre la luneta encima de la puerta principal se colocó una terracota vidriada de Andrea della Robbia que muestra a la Virgen María entre san Esteban y Juan (protectores de Prato y Florencia).

Al lado derecho, reestructurado entorno al 1160, hay dos portales enriquecidos por taraceas (con símbolos que todavía no han sido dilucidados) y el campanil con torre de inicios del siglo XIII (que se atribuye al Maestro Guidetto y que al inicio funcionaba como paso elevado. Aligerados por ajimez que se hacen bastante más amplias en el penúltimo orden, concluye con una celda gótica de grandes triforas, añadida en el siglo XIV, como el bloque del tránsito, que se apoya en el campanil.

EL INTERIOR
También dentro del templo presenta un aspecto unitario, aun cuando se han producido numerosas intervenciones a lo largo del tiempo. Las tres naves románicas de inicios del siglo XIII están divididas por amplios arcos que reposan en columnas hechas en serpentina verde con capiteles atribuidos al Maestro Guidetto. Sobre los arcos las paredes retoman la alternancia de colores.

En la nave izquierda se alza el elegante púlpito renacimental hecho con mármol blanco (entre los años 1469 y 1473 con forma de cáliz y una base enriquecida por esfinges. El parapeto tiene relieves de Antonio del Rossellino con temas de la Asunción, la vida de san Esteban, historias de Juan Bautista (este último realizado por Mino da Fiesole. Ante la nave opuesta, hay un candelabro de bronce de Maso di Bartolomeo de 1440, en forma de vaso alargado del que salen siete estelas vegetales. Maso realizó también la terraza interna, en la contrafachada, que tiene una Asunción de David y Ridolfo Ghirlandaio.

Ante la capilla del Sagrado Cíngulo hay un crucifijo pequeño de madera y fuerte expresividad, obra de Giovanni Pisano.

TRANSEPTO
Tras subir algunos escalones de la iglesia antigua se llega al transepto del siglo XIV, tradicionalmente atribuido a Giovanni Pisano.

En el centro del presbiterio hay tres importantes obras del americano Robert Morris: el altar de mármol (2000), el candelabro y el ambón (2001) de bronce, que con su forma de túnica, con piedras en la base, recuerda la lapidación de Esteban.

A la derecha del transepto está el tabernáculo renacimental de la Madonna dell’Olivo, de los hermanos Da Maiano: la Madonna con Bambino (1480) en terracota, obra de Benedetto.

La balaustrada presbiteral realizada en mármol de colores, del siglo XVII, reutiliza algunas formas renacimientales con escudos y querubines del antiguo coro, y da acceso a las capillas.

A derecha la cappella Vinaccesi conserva un notable Cristo depuesto del siglo XIII, y está adornada con frescos del siglo XIX de Alessandro Franchi.

Al lado se encuentra la cappella dell’Assunta, con frescos de 1436 realizados por el Maestro de Prato y por Paolo Uccello con Historias de la Virgen y de San Esteban, completadas por Andrea di Giusto en la parte inferior, que muestran una extravagante fantasía en las escenas encantadas, con colores definidos y vivaces, elegantes grafismos y arquitecturas de gusto brunelesco.

En la cappella maggiore, detrás del altar con el Crocifisso bronzeo de Ferdinando Tacca (1653), las paredes tienen frescos de Historias de san Esteban y de San Juan Bautista, concluidos en 1465 de Filippo Lippi. Abajo a la izquierda, están las Exequias de san Esteban, ambientadas en una basílica paleocristiana. Aparece el Papa Pío II con ornamentos rojos y a la izquierda un autorretrato del pintor. Delante, en la pared opuesta, un salón hospeda el Convite de Herodes con la Danza de Salomé y la entrega de la cabeza del Bautista a Herodías. También el vitral fue diseñado por Lippi. En el ciclo participó también Fra Diamante.

La contigua Capilla Manassei fue pintada a inicios del siglo XV con Historias de santa Margarita y Santiago por un alumno de Agnoldo Gaddi, mientras que la última capilla a izquierda, de los Inghiramos, conserva un monumento fúnebre atribuido a Benedetto da Maiano y un vitral de inicios del siglo XVI.

A izquierda del transepto se encuentra la Capilla del Santísimo Sacramento con un retablo de Zanobi Poggini (1549) y la bóveda decorada en el siglo XIX.

CAPILLA DEL SAGRADO CÍNGULO

Altar de la Capilla del Sagrado Cíngulo con la Virgen y el Niño de Giovanni Pisano La Capilla del Sagrado Cíngulo se encuentra en la última parte de la nave izquierda, a contacto con la contrafachada.

Se conserva allí el Sagrado Cíngulo, es decir, el cinturón que, según antiguas tradiciones, fue donado a santo Tomás por la Virgen María durante la Asunción y que llegó a Prato en el siglo XII.

La capilla tiene frescos con Historias de la Virgen y del Cíngulo, ciclo de sorprendente unidad figurativa, pintado entre el 1392 y 1395 por Agnolo Gaddi. Especialmente lograda es la vista de Prato en Retorno de Miguel, que fue quien llevó la reliquia a la ciudad.

El altar del siglo XVIII, con relieves de Emilio Greco, encierra el Cíngulo, y está coronado por la Virgen con el Niño (alrededor de 1301) de Giovanni Pisano.

La capilla está cerrada por un cancel de bronce de Maso di Bartolomeo, Pasquino da Montepulciano y otros.

(fuente: forosdelavirgen.org)

Santísima Virgen del mar

30 de Agosto



La Santísima Virgen del Mar es una advocación mariana católica de la Virgen María, la cual es venerada como patrona en las ciudades de Almería y Santander.

En el caso almeriense, la Iglesia conmemora su festividad el sábado anterior al último domingo de agosto, coincidiendo con el último día de la Feria en su honor que celebra la ciudad de Almería.

La imagen de la Santísima Virgen del Mar, patrona de Almería, se venera en el Altar Mayor de la Iglesia Conventual de Santo Domingo de Guzmán de Almería, a su vez, Santuario Diocesano de la Santísima Virgen del Mar Coronada.

Además, el segundo domingo de enero se celebra la tradicional romería hasta la Ermita de Torregarcía, ubicada en la Playa de Retamar, lugar donde fue encontrada la imagen en 1502.

Se trata de una imagen de estilo gótico de la Virgen con el Niño Jesús apoyado sobre su brazo derecho, datada hacia finales del siglo XV y tallada en madera de nogal.

Historia
Aparición a principios del siglo XVI
La imagen fue encontrada en la playa de Torregarcía de Almería por el vigía Andrés de Jaén en la mañana del 21 de diciembre del año 1502, procedente probablemente de un navío naufragado o asaltado por piratas berberiscos. Según el Padre Tapia, debió ser entallada en las mismas atarazanas, valencianas o catalanas, donde fuera construido el navío que la portaba. Por tanto no debe ser muy anterior al año de su aparición. Al llegar a la costa le faltaba la parte posterior de la cabeza y de la espalda. Tenía señales de haber tenido unas argollas de hierro con las que habría estado sujeta a un zuncho de hierro en una cámara de la nave, tal y como era común en la época.

La talla fue trasladada hasta la ciudad de Almería, y tras el rechazo del Cabildo Catedralicio, finalmente termina siendo depositada en el Convento de Santo Domingo, donde los frailes comienzan a venerarla. Desde el 1 de enero de 1503, momento en que los frailes la ubican en el camarín principal de la capilla mayor de la Iglesia de Santo Domingo hasta mediados del siglo XVII, la imagen muestra ese aspecto primitivo. Será a partir de ese momento cuando comience a vestir con saya, pecherín, manto y rostrillo, para lo que la imagen tuvo que ser modificada, mutilando las coronas talladas tanto de la Virgen como del Niño para colocarle otras metálicas, separando la imagen del Niño de la talla principal y añadiéndoles brazos postizos.

Los avatares del tiempo han hecho que gran parte de su ajuar y alhajas, como coronas y cetros del siglo XVIII desaparecieran, ya fuera en el robo producido la noche del 23 de agosto de 1891 o en el asalto al templo en 1936, donde por suerte se pudo salvar la talla completa y algunos de sus mantos como el regalado por Isabel II o el conocido como "de los Gusanos". Las coronas actuales realizadas en oro y piedras preciosas, fueron adquiridas por suscripción popular tras la Guerra Civil, concretamente en 1951 con motivo de su Coronación Canónica.

La imagen deja su santuario en contadas ocasiones, debido generalmente a violentos sucesos históricos. En 1810 las tropas francesas ocupan el convento y expulsan a los frailes dominicos, dedicándolo a cuartel. La imagen se resguarda entonces en la catedral, hasta su vuelta el 8 de abril de 1813. El 31 de diciembre de 1841, el Cabildo recibe un oficio del Ayuntamiento constituido por la Junta Revolucionaria establecida en 1840, por el que se comunica el cierre total de la iglesia del anteriormente suprimido convento de Santo Domingo (en la Desamortización de Mendizábal de 1836). La imagen es trasladada en procesión solemne hasta la catedral el 1 de enero siguiente y colocada en su altar mayor. Allí permanece hasta el 17 de marzo de 1844 en que vuelve a su santuario, gobernando entonces el Ayuntamiento el liberal Joaquín Vilches.

Nuevamente debe trasladarse, esta vez en secreto, la tarde del 17 de julio de 1936, hasta un domicilio particular, debido al inicio de la Guerra Civil, donde muchos templos de la capital y la provincia almeriense estaban siendo expoliados e incendiados. En este caso la imagen fue escondida en el hueco de la escalera de la vivienda de don José Pérez Gallardo, ubicada en la misma Plaza de la Virgen del Mar, siendo sustituida en el Altar Mayor del templo por una réplica, obra del escayolista don Francisco Álvarez Lloret y policromada al óleo por fray Juan de Aguilar, ataviándola posteriormente con sus coronas y manto, en previsión de lo que finalmente ocurrió.

Tras la Contienda Civil la imagen fue trasladada de nuevo al convento, permaneciendo allí durante dos meses, tras lo cual se improvisó una capilla en la portería del mismo y después en un salón adecentado de la sacristía. Tras la reconstrucción del Templo, bendecido por fray Aquilino Marina el 30 de agosto de 1947, la imagen se dispuso en la hornacina principal del altar mayor. Tres años después, tras las obras de decoración del templo, llevadas a cabo por el taller de Jesús de Perceval, la patrona de Almería se volvió a colocar en su camarín.

A lo largo del tiempo, sus fiestas han cambiado en diversas ocasiones de día, celebrándose en un primer momento las celebraciones en su honor el 1 de enero, con diversos festejos, disparos de arcabuces y mosquetes, procesiones “para sacar a nuestra Señora del Mar a la mar”, o incluso con corridas de toros desde el siglo XVII. A partir de 1808, ya concedido el patronato sobre la ciudad de Almería, y hasta ahora, las fiestas se celebran en la segunda mitad de agosto, debiendo coincidir el día de la Santísima Virgen con el sábado anterior al último domingo de agosto. En enero, la segunda semana, se mantiene la tradicional romería, presidida por la imagen vicaria de la patrona (debido a la antigüedad de la misma, y las condiciones climáticas de la playa en el mes de enero, la talla original se queda en el convento).

La Patrona de Almería ha procesionado en diferentes ocasiones de forma extraordinaria, generalmente con motivo de las diversas calamidades que han asolado la ciudad, celebrándose rogativas, misas o novenas, solicitando su protección. Así por el riesgo de epidemias de peste desde 1676 a 1681; la epidemia de tabardillos en 1768 o la de 1781 (no identificada); la peste de 1834; el cólera de 1855. Rogativas por la lluvia desde 1630, como en 1666, con una sequía prolongada durante 7 años seguidos. Los libros de actas de la catedral recogen hasta 60 acuerdos para hacer estas rogativas desde mediados del siglo XVII. Se hacen rogativas por las plagas de langosta, desde 1634. Y por último contra los terremotos, por cuya intercesión se atribuye que la ciudad no se viera afectada por el de 1804.

Ya más recientemente, las salidas extraordinarias han tenido lugar con motivo, generalmente, de festejar algún aniversario. Así procesionó en 2005, acompañada por la Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas, con motivo del 200 aniversario del patronato de la Santísima Virgen, o el Traslado extraordinario a la Catedral de Almería, celebrado el 17 de agosto de 2024, con motivo del V Cententario de la colocación de la primera piedra de la catedral. También estaba previsto que en 2020 saliera de forma extraordinaria por el V Centenario de la fundación de la Hermandad, pero los actos tuvieron que ser suspendidos debido a la pandemia de Covid-19.

El Patronato
Reunido en cabildo el Consejo y Regimiento de la Ciudad el 16 de febrero de 1805, ”considera la protección recibida de la Stma. Virgen del Mar, desde muy antiguo pero especialmente durante el año anterior, plagado de terremotos, que, aunque causaron daños en los edificios, no produjeron muertes en la ciudad y sus anejos, cuando tantos daños y muertes causaron en Dalías y Berja...” (Padre Tapia), deciden elegirla su patrona. Los vecinos se reúnen en las parroquias del Sagrario y San Pedro el día 24 y la aclaman en “pública y alta voz por su Patrona”. De forma parecida ocurre en otras parroquias en días sucesivos. El 13 de marzo se levanta acta, el expediente es aprobado por el obispo y enviado a la Sagrada Congregación de Ritos, a pesar de existir ya el patronazgo de San Indalecio.

En cabildo celebrado el 23 de julio de 1806 se lee oficio por el que se comunica la aprobación, por la que “Su Santidad (Pío VII) ha confirmado Patrona Especial de esta Ciudad a Nuestra Señora del Mar.” El Patronazgo incluye los arrabales de Huércal de Almería y Viator. El 22 de agosto el Ayuntamiento y el Cabildo acuerdan las celebraciones del esta proclamación. Las primeras fiestas patronales se celebran en agosto de 1807.

Se celebran desde entonces ferias en honor de la Patrona, tras solicitar autorización al rey Carlos IV. Durante el siglo XIX la feria se celebra en la Plaza Vieja y aledaños. En agosto de 1892 se ilumina el Bulevard con energía eléctrica y la feria se traslada a él.

Coronación Canónica de la Santísima Virgen del Mar
El que fuera entonces alcalde de Almería, don Emilio Pérez Manzuco impulsa la idea de coronar canónicamente a la Santísima Virgen del Mar. Así lo transmite al obispo don Alfonso Ródenas García, quien da su visto bueno tras la reconstrucción del Santuario. El pleno municipal toma el acuerdo de solicitar la Coronación, que rápidamente es aprobada por la Santa Sede.

A los efectos, y tras concurso público, el poeta almeriense Manuel del Águila y el compositor José Padilla Sánchez, más conocido como el Maesto Padilla, también almeriense, ponen letra y música al Himno de la Coronación. El Ayuntamiento acuerda la construcción de una ermita donde se apareciera la imagen, cerca de Torre García, la cual se encarga al arquitecto municipal Guillermo Langle Rubio.

Tras las solemnes celebraciones llevadas a cabo desde el día 2, finalmente se produce la Coronación Canónica el 8 de abril de 1951. La corona es obra de los Hermanos Granda, de Madrid, realizada en oro de ley. Se trata de una corona imperial rematada por la figura del Espíritu Santo. Ésta se complementa con una aureola de oro con encajes y filigranas. Bajo la misma, encontramos un friso de esmalte azul, concluyendo con 12 estrellas, con piedras preciosas en su centro. Ésta se remata con una cruz. Además el juego se complementa con una corona para el Niño Jesús y un cetro.

Himno de la Coronación Canónica
Compuesto por el almeriense universal José Padilla Sánchez, el Maesto Padilla, y con letra del poeta almeriense Manuel del Águila en 1951.

Sobre las olas, Nuestra Señora va caminando;
sobre las aguas, viene la Virgen con su Hijo en brazos,
peces de plata de clara concha van escoltando
y de la espuma, encaje sube para su manto.

Suben al cielo las gaviotas de finas alas,
palio bordado de estrella y nube del cielo bajan.
El viento absorto, en fina brisa se va cambiando,
y el aire leve, de dulce canto se va llenando.

Grises arenas, se oro de tornan
cuando la Virgen pisa la playa,
y flores blancas, blanco milagro,
con azucenas forman las andas.

Ya tienes manto de fina espuma, Virgen del Mar.
Ya tienes coro de fina brisa que el viento amansa,
ya tiene palio de estrella y nube,
tienes escolta.

Hoy te traemos
la humilde ofrenda de esta corona,
y en ella, Madre, promesas, vida, fe ciega, amor…
Sólo queremos, Señora y Reina, que nos protejas,
tu amor, Señora, tu bendición.

El templo
Iglesia Conventual de Santo Domingo de Guzmán, Santuario de la Santísima Virgen del Mar. El Santuario de la Virgen del Mar (Almería) es la Iglesia Conventual de Santo Domingo de Guzmán, fundada en 1492 por los Reyes Católicos. El templo, comenzado en el siglo XVI y con varias reformas de los siglos XVIII y XIX, tras ser gravemente dañado, incendiado y parcialmente destruido durante la guerra civil española, fue reconstruido a partir de 1939.

Promovida por el padre Fray Ramón Ballarín, prior de los dominicos, se inicia la reconstrucción el 1 de septiembre de 1939, comenzando con el desescombro y transporte de los mismos gracias a la gratitud de cientos de almerienses. Las obras, dirigidas por el arquitecto municipal de Almería, Guillermo Langle Rubio, fueron costeadas con aportaciones particulares, la Falange y el gobernador civil Urbina Carrera.

Los trabajos de decoración interior del templo fueron encargados al artista almeriense Jesús de Perceval, fundador del Movimiento Indaliano, quien tenía un taller de escultura y talla religiosa. A él se le encarga la decoración de la Capilla Mayor, Camarín de la Santísima Virgen del Mar, Manifestador, el púlpito y todos los retablos laterales. Además, también realizó el trono procesional de la Virgen del Mar.

Posteriormente el templo fue restaurado en 1975, por el arquitecto Javier Peña y Peña y el aparejador Adolfo Martínez Gázquez. Las vidrieras son obra de Luis Cañadas Fernández, artista indaliano.

Patronazgos y Hermandades
Retablo cerámico ubicado en la Iglesia del Hospital de la Misericordia de Sevilla, donde tiene su sede la Hermandad Filial de Sevilla de la Virgen del Mar, patrona de Almería.
La Virgen del Mar es la patrona de la Ciudad de Almería, así como de las poblaciones de Cabo de Gata, Las Marinas de Roquetas de Mar y Adra, en la provincia de Almería, así como de la Ciudad de Santander, la villa zaragozana de Encinacorba, donde se venera una imagen de talla gótica en alabastro policromado, procedente de la escuela borgoñona, y la barriada de Punta del Caimán en Isla Cristina (Huelva).

En Almería tiene su sede la Muy Antigua, Pontificia, Real, Ilustre y Venerable Hermandad de la Santísima Virgen del Mar Coronada, patrona de Almería, constituida el 28 de enero de 1520 con el título de Hermandad Militar, existiendo Hermandades filiales de ésta en las ciudades de Madrid, constituida el 15 de mayo de 1958, de Sevilla, constituida el 6 de diciembre de 1956, (España) y Barcelona, la cual venera también al patrón de Almería, San Indalecio.

En su momento se iniciaron trámites en la ciudad de Mar del Plata en Argentina, sin que se hayan llevado a cabo finalmente.

Nuestra Señora de Clermont, Polonia (1380)

29 de Agosto


Según una versión, el cuadro fue enviado originalmente a la emperatriz Santa Pulqueria. en Constantinopla.

El Abad Orsini afirma que la Virgen de Clermont se encuentra a diez leguas (quizás 30 millas) de Cracovia, Polonia. En algún momento de la Edad Media había una imagen de la Virgen cree que ha sido pintada por San Lucas que fue exhibida allí y anualmente tomada en procesión.

Según esta versión, el cuadro fue enviado originalmente a la emperatriz Santa Pulqueria, una princesa, que lo colocó en la Iglesia de Nuestra Señora de las guías, en Constantinopla. A partir de ahí fue tomada por León, Duque de Rusia. El Duque de Opolia quería quitarlo de su ducado en el año 1380, pero cuando él había llegado al monte de Clermont, se hizo tan pesada que era imposible llevarlo más lejos; y ver por este milagro que la Virgen había elegido esa montaña para su morada, se construyó una iglesia allí.

La emperatriz Pulqueria San duda fue una persona real, que vive en Constantinopla en el siglo V. Su nombre completo era Aelia Pulqueria, y su padre era Arcadio, emperador del Imperio Romano de Oriente. Cuando el emperador murió, el hermano de siete años de Pulqueria Teodosio fue hecho emperador, aunque no había un regente necesario por su corta edad. Cuando Teodosio se convirtió en un adolescente, Pulqueria se convirtió en su regente y dio un voto de virginidad. Sobre la base de sus obras de caridad, que parece haber vivido su fe católica, ya que ella construyó muchas iglesias, hospitales y casas públicas para los indigentes. También hay una carta dirigida al santo por el Papa León I en la que los estados pontífice en parte, "... que muestran claramente lo mucho que amas la fe católica y la cantidad que despreciar a los errores de los herejes." Pulqueria es responsable de al menos tres iglesias de Constantinopla que se dedicaron a la Virgen - la Blachemae, el Chalkoprateia, y el Odighitria.

En griego, Odighitria se traduce en algo así como: "Ella que guía, o que conoce el camino", que suena bastante similar a "Nuestra Señora de las guías," o incluso "Virgen del Camino", un título por el cual el icono se conoce a menudo. La imagen, que muestra la Virgen y el Niño Dios, se dice que se han llevado a Constantinopla de la Tierra Santa. Fue venerada en la iglesia del monasterio de la Panagia Odigitria, que se dice que se han construido específicamente para albergar el icono, y fue considerado como el más importante "objeto de culto en Bizancio." En el reverso del icono era una imagen de la crucifixión.

La ubicación actual del icono original de la Virgen de Clermont es ahora desconocido. Hay muchas copias que se han hecho a partir del original, y muchas de ellas son milagrosos, pero ninguno de ellos se cree que el original. El relato anterior menciona un Leo, Duque de Rusia, y había un Leo, Duque de Rusia, que montó con la Horda de Oro bajo Telebuga en 1287 cuando una incursión fue hecha en Polonia, por lo que tal vez este es el Duque Leo mencionó que tomó la de nuevo en la imagen para Rusia. A pesar de Constantinopla no se cayó a los turcos hasta el año 1453, que fue tomada por el sitio durante la cuarta cruzada, y muchas reliquias importantes fueron llevados hacia el oeste. Tal vez el icono era una de esas reliquias.

El Ducado de Opolia, o Opole, era una región situada a lo largo del río Oder en Europa Central, que una vez fue una importante ruta comercial, y Opolia fue una ciudad fortificada en esta época. Hay numerosas iglesias católicas de Estudio Clermont, Wroclaw, Polonia, que también se encuentra a lo largo del río Oder, y puede ser que esta fue la región en la que la imagen se hizo tan pesada que no se movería más lejos, y que en algún lugar en Wroclaw fue la última ubicación conocida del icono de la Virgen de Clermont.

A partir de los escritos del Abad Orsini y otras fuentes

Nuestra Señora de Kiev, Rusia (1240)

28 de Agosto



Nuestra señora de Kiev, también conocida como Nuestra Señora de Vladímir ó la Virgen de Víshgorod o Nuestra Señora de la Ternura, es una advocación mariana y uno de los íconos más venerados en Ucrania y Rusia, desde el año 1134 y es uno de los más conocidos en el mundo ortodoxo y oriental.

Oranta de Kiev
Juan Pablo II, visitó Kiev el 22 de noviembre de 1987 y declaró: “Kiev, es una ciudad santa porque es una ciudad mariana por excelencia, pues en ella se invoca a la Virgen que ora como protectora de la ciudad”, refiriéndose a la “Santa Oranta”, un antiguo ícono bizantino en mosaico de la Madre de Dios en la Catedral de Santa Sofía en Estambul, que bien pudiera decirse lo mismo de Nuestra Señora de Kiev.

Virgen de Kiev
Fue uno de los primeros lugares de descanso de una imagen de la Virgen María, en los tiempos de evangelización de San Andrés el Apóstol, donde tuvo notable presencia en las zonas de Escitia, Partia y Tracia.

Estando Andrés en Kiev, un día por la mañana, admiraba las colinas, cuando escuchó:
«¿Ves esas colinas? En esas colinas resplandecerán en adelante la gracia de Dios».

El icono bizantino de Nuestra Señora de Kiev llegó poco después de que la Rus de Kiev, la antigua federación de tribus eslavas, se hiciera cristiana en su totalidad en 988, cuando se cumplió la profecía a Andrés, cuando el príncipe ruso Vladimiro I de Kiev fuera bautizado en Kiev y, por decreto, todo su pueblo, y las enseñanzas del Evangelio comenzaron a salir desde las alturas de las colinas que tanto habían impresionado al apóstol. 
El príncipe Vladimiro mandó traer de Jersón una imagen de la Virgen que, según la leyenda, fue pintada por un monje y enviada como regalo del Patriarca de Constantinopla al príncipe Mstislav el Valiente, hijo de Mstislav Rostislávich el Valiente de la Rus de Kiev. El príncipe encomendó al Monasterio de las Cuevas de Kiev la custodia del cuadro y ahí permaneció hasta el siglo XV.

La Santísima Virgen se le apareció en sueños al príncipe y le pidió que devolviera la imagen, y ella personalmente se encargaría de que fuera reemplazada. A la mañana siguiente, el príncipe devuelve la pintura a Kiev, y para su sorpresa cuando entra a su iglesia encuentra otro cuadro idéntico al que había devuelto.

Cincuenta años después, en 1037, Yaroslav el Sabio, el Gran Príncipe de Kiev, dedicó Ucrania a María. Desde entonces hasta el presente, Nuestra Santísima Madre es conocida como Reina de Ucrania.

Virgen de Vladímir
En 1130, por orden de Lukas Chrysoberges, el Patriarca de Constantinopla (Bizancio), un icono fue llevado a Kiev por el metropolita de Kiev Miguel II en calidad de regalo al Gran Príncipe de la Rus de Kiev Mstislav I, hijo de Vladímir II Monómaco. El icono fue ubicado en el Convento de monjas Bogoródichny en la ciudad de Výshgorod próxima a Kiev, que había sido la residencia favorita de Olga de Kiev.

En 1155, el príncipe Andréi Bogoliubski se llevó el ícono del Convento de monjas Bogoródichny de Výshgorod a la iglesia de su hogar en Bogoliúbovo (en), a 22 km al norte de Výshgorod y de allí a Vladímir, estableciéndose en esta ciudad a 193 km al este de Moscú y a 910 km de ahí. En la Crónica de Kiev, el traslado del icono desde Výshgorod a Vladímir es calificado como ilegal. Desde entonces se conoce como Nuestra Señora de Vladímir o Virgen de Vladímir. Posteriormente, el icono se colocó en la Catedral de la Asunción de Vladímir, donde permaneció hasta el año 1395, cuando fue llevado a Moscú para proteger a la ciudad de los invasores mongoles.

En 1467, Iván III, Gran Príncipe de Moscú, construyó la Catedral de la Asunción en el Kremlin de Moscú con motivo de su matrimonio, para lo que mandó traer el famoso icono de Kiev. Los habitantes de Kiev protestaron porque no querían perder su tesoro.

En el siglo XVI, el ícono se colocó en la Catedral de la Asunción en la Plaza de la Catedral del Kremlin de Moscú, hasta principios del siglo XX. Luego fue llevada a la Galería Estatal Tretiakov de la ciudad.

Para finales del siglo XX, el icono encontró un nuevo hogar: la iglesia de San Nicolás en Tolmachí, que está adjunta al museo y donde nuevamente se llevan a cabo los servicios religiosos.

Nuestra Señora de la Ternura
Es la representación de la Virgen sosteniendo al Niño, con sus caras tocándose, mejilla con mejilla, y el Niño pasando un brazo alrededor del cuello de su madre. La imagen muestra la estrecha relación que existe entre ambos, y el vínculo tan fuerte que los une como madre e hijo, mismo que se ha denominado Theotokos (María como madre de Dios). Es ejemplo y modelo del estilo iconográfico de Eleúsa.

Los 7 gozos de la Santísima Virgen María (Trad.)

27 de Agosto


Tradicionalmente, los siete gozos de la Santísima Virgen María se conmemoran el 27 de agosto como parte de la devoción de la Corona Franciscana.

Los 7 Gozos de la Virgen
Primer gozo: El arcángel San Gabriel anuncia a María que será la Madre del Hijo de Dios (La Anunciación).
Segundo gozo: La visita gozosa de María a su prima santa Isabel.
Tercer gozo: El nacimiento del Niño Jesús en el portal de Belén.
Cuarto gozo: La adoración de los sabios Reyes Magos venidos de Oriente.
Quinto gozo: El hallazgo del Niño Jesús perdido y hallado en el Templo discutiendo con los doctores.
Sexto gozo: La gloriosa Resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Séptimo gozo: La Asunción de María a los cielos y su coronación como Reina de la creación

El origen histórico de los Siete Gozos de la Virgen María está profundamente ligado a la Orden Franciscana y se remonta al año 1422.
El Origen: La Visión del Novicio (1422)

La tradición franciscana narra que un joven muy devoto de la Virgen María solía colocar una corona de flores frescas a una imagen de Nuestra Señora todos los días.
Al ingresar a la Orden de los Frailes Menores (Franciscanos) como novicio, sus obligaciones y el estilo de vida conventual ya no le permitían recolectar las flores para mantener esta costumbre.

El joven, profundamente triste, consideró la idea de abandonar la orden religiosa para poder seguir ofreciendo su tributo floral a la Virgen en el mundo exterior.

Según la crónica histórica, la Virgen María se le apareció para consolarlo y le dio un mensaje clave:
Le pidió que no abandonara la orden.
Le enseñó que, en lugar de flores materiales que se marchitan, le ofreciera una corona de oraciones que nunca perdería su belleza.
Esta corona espiritual debía formarse recordando los siete momentos más alegres de su vida terrenal y celestial.

La Institución y Difusión
A partir de este evento, el rezo de los Siete Gozos se propagó rápidamente dentro y fuera de la Iglesia:

La Corona Franciscana:
Los frailes adoptaron la práctica tejiendo un rosario especial de siete décadas (en lugar de las cinco del rosario tradicional), conocido como la Corona Franciscana o Rosari de los Siete Gozos.

Aprobación papal: 
La devoción fue respaldada oficialmente por la Iglesia a lo largo de los siglos. El Papa León X aprobó la indulgencia para esta oración en el siglo XVI, y papas posteriores como Pío X confirmaron su valor espiritual.

El 27 de agosto: La fijación de esta festividad en el calendario litúrgico franciscano permite a los fieles celebrar de forma concentrada la alegría de María, sirviendo como un puente espiritual tras la gran solemnidad de la Asunción (15 de agosto).