Fiesta de la Visitación de Nuestra Señora

31 de Mayo
Esta fiesta fue instituida por el Papa Urbano VI en 1389, con el objetivo de poner fin al Gran Cisma mediante la intercesión de la Virgen María. Tiene sus inicios en Bizancio, en la fiesta de la "Deposición en la basílica de Santa María de las Blanquernas de la santa Túnica de la Theotokos”, el 2 de julio, cuando se leía el Evangelio de la visita de María a Isabel. Los franciscanos adoptaron esta fiesta mariana, pero la convirtieron en la Visitación de María, en 1263. Tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, la fiesta se fijó el 31 de mayo, al final del mes dedicado a María.

Del Evangelio según san Lucas
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre». (Lc 1,39-56)
.
La visita
Tras el anuncio del ángel, la Virgen María acude sin demora a casa de su prima Isabel. Puede haber muchas razones por las que la Virgen María emprendió este viaje: el deseo de ponerse al servicio de su prima Isabel, sabiendo que esperaba un hijo a una edad tardía, así como el deseo de comunicar lo que le había sucedido, sabiendo que entre mujeres "visitadas" por el ángel es más fácil entenderse. En ese apresurarse a ir a casa de Isabel, María se revela como una mujer misionera -al llevar y compartir la alegría del anuncio- y como una mujer caritativa -al ponerse al servicio de su prima anciana-.

Pero nada impide pensar que también existía el "santo deseo" de ir a ver la "señal" que el Ángel le había revelado: "Y he aquí que Isabel, tu pariente, en su vejez también ha concebido un hijo, y éste es el sexto mes para ella, que se decía que era estéril: nada es imposible para Dios" (Lc 1,36-37). Al fin y al cabo, también los pastores fueron deprisa a ver la “señal" que los ángeles les anunciaron en la noche de Navidad: "Esta es la señal para vosotros: encontraréis un niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre" (Lc 2,12). Esto confirma que María no subestima los "signos" que Dios le ofrece.

El encuentro entre dos madres
La escena del Evangelio une las dos "anunciaciones", a Isabel y a María: dos mujeres y dos promesas. Y en cuanto escucha el saludo de María, el bebé en el vientre de Isabel comienza a "saltar de alegría". El Mesías, Jesús, aún no nacido, pero está presente en el vientre de su madre María, y se encuentra con Juan, el precursor, un profeta también presente en el vientre de su madre Isabel; el reconocimiento provoca alegría, exultación y danza, como David ante el arca de la Alianza (cfr. 2 Sam 6,12-15).

De la alabanza al servicio
El Magnificat, el canto de alabanza que narra la inversión de la lógica humana -los últimos se convierten en los primeros-, no se queda en letra muerta, sino que se convierte en vida en el servicio.

Oración
María, madre solícita en la Visitación
enséñanos a escuchar la Palabra,
una escucha que nos hace estremecer y, a toda prisa,
hace que nos dirijamos hacia todas las situaciones de pobreza
donde se necesita la presencia de tu Hijo.

Enséñanos a llevar a Jesús
en silencio y con humildad, como tú lo hiciste.
Que nuestras fraternidades (familias) se hagan presentes
entre los que no lo conocen
para difundir su Evangelio,
dando testimonio de él, no con palabras, sino con la vida;
no anunciándolo, sino viviéndolo.

Enséñanos a viajar con sencillez
como tú hiciste,
con la mirada puesta siempre en Jesús
presente en tu vientre:
contemplándolo, adorándolo e imitándolo.
María, mujer del Magnificat
enséñanos a ser fieles a nuestra misión:
llevar a Jesús a la gente.

Oh amada Madre, esta es tu propia misión,
la primera que Jesús te confió,
y que te has dignado a compartir con nosotros.
Ayúdanos e intercede por nosotros para que podamos hacer
lo que tu hiciste en la casa de Zacarías,
glorificando a Dios y santificando a las personas en Jesús,
¡por Él y para Él! ¡Amén!

(Beato Carlos de Foucauld)

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, México (1966)

30 de Mayo



Historia de este título Mariano
“Que Nuestra Señora del Corazón de Jesús sea, para todos nosotros, Madre y Maestra que nos enseñe a conocer y amar, cada día más, a su Hijo” (M. Mª de Jesús, 29-01-1985)

En Issoudun (Francia) fue el sacerdote Padre Julio Chevalier, cuya causa de beatificación está introducida, quien le dio a la Santísima Virgen este nombre nuevo en 1857. Para él, aquel título indicaba que María había sido preferida entre todas las mujeres por el Corazón amante de Dios; que había sido destinada a ser madre de los hombres, para llevarlos al Corazón de su Hijo; que, en fin, era Ella: nuestra poderosa abogada ante el Corazón de su Divino Hijo.

Este nuevo título implica dos de los protagonistas del misterio de la Encarnación: Jesús y su Madre. María invocada como Nuestra Señora y Cristo contemplado bajo el signo de su Sagrado Corazón. Somos proyectados así al corazón del misterio de la fe. "¿Acaso no es María la que nos hace entrar en el misterio de Cristo y de la Iglesia?", dirá el Concilio Vaticano II.

Estamos en el corazón del Evangelio que nos revela la intimidad de María y de Jesús: la Anunciación, la Navidad, Caná, la Cruz y más tarde el Cenáculo.

Padre Julio Chevalier
...Al pronunciar este nombre, agradecemos y glorificamos a Dios, porque ha escogido a María entre todas las criaturas para formar en su seno virginal el Corazón adorable de Jesús. Reconocemos mediante este título especial, resumen en cierto modo de los demás títulos de María, el inefable poder que el dulcísimo Salvador le ha concedido sobre su Corazón adorable. Suplicamos a esta compasiva Madre que nos conduzca al Corazón de su Hijo... Como el poder de María sobrepasa cuanto nuestra débil razón puede concebir, y Jesús escucha siempre las humildes súplicas y ruegos de su Madre, le confiaremos el éxito de las causas difíciles y desesperadas...

Santa María es Madre, Guía y Compañía en nuestra vida espiritual, y nos va haciendo comprender cada vez mejor, la intimidad de sus relaciones con su Hijo, desde la Encarnación hasta su Asunción a los Cielos.

Santa María del Corazón de Dios
Dios, en sus Tres Personas Divinas, ama a la Santísima Virgen como a ningún otro ser creado. Y Santa María ama a Dios Trinidad como ninguna otra criatura le ama. Nadie como Santa María del Corazón de Dios, tiene una relación tal, con cada una de las Tres Divinas Personas; sólo Dios mismo prevalece. Por lo que el amor de, y a la Santísima Virgen, nos ayuda así, de forma única, a crecer en el amor a la Santísima Trinidad.

La Oración del Acordaos y del Acuérdate
Lo esencial de lo que implica el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón: el poder de María sobre el Corazón de su Divino Hijo. Ello es lo que convierte a María en la más poderosa intercesora. Y por ello se le denomina también como “Abogada de las causas difíciles y desesperadas

Todos los devotos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón gozamos también de una oración "oficial" dirigida a ella. Le llamamos la Oración del “Acordaos” (autor: P. Julio Chevalier, MSC). Es una bonita oración de súplica que millones de personas rezan a diario en los cinco continentes y que es considerada como una poderosa oración de intercesión.

Hay una versión más moderna que llamamos “Acuérdate” (autor: P. Jean Tostain, MSC) y que trata de expresar lo mismo, pero bajo la óptica teológica del Vaticano II. (traducción de las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús)

Acordaos
¡Oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, del inefable poder que vuestro Hijo divino os ha dado sobre su Corazón adorable. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, acudimos a implorar vuestra protección. 
¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es el manantial inagotable de todas las gracias, y el que podéis abrir a vuestro gusto para derramar sobre los hombres todos los tesoros de amor y de misericordia, de luz y de salvación que encierra! Concedednos, os lo suplicamos, los favores que solicitamos. (Se pide la gracia que se desea alcanzar)

No, no podemos recibir de Vos desaire alguno, y puesto que sois nuestra Madre, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, acoged favorablemente nuestros ruegos y dignaos atenderlos. ¡Así sea!

¡Ntra. Señora del Sagrado Corazón, rogad por nosotros! (Repetir con fervor tres veces.)

Acuérdate
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las Maravillas que hizo en Ti el Señor. Él te escogió por Madre y te quiso junto a su cruz. Ahora, te hace partícipe de su gloria y escucha tu plegaria. Ofrécele nuestra alabanza y nuestra acción de gracias. Preséntale nuestras peticiones...(Se pide la gracia que se desea alcanzar)

Haznos vivir como Tú, en el Amor de tu Hijo, para que venga a nosotros su Reino. Conduce a todos los hombres, a la Fuente de Agua Viva que brota de su Corazón, extendiendo, sobre el mundo, la esperanza y la paz, la misericordia y la salvación. Mira nuestra confianza, responde a nuestra súplica y muéstrate siempre nuestra Madre. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Ruega por nosotros. (Se dice tres veces).

La imagen
No se sabe que El Padre Chevalier tuviera visiones o revelaciones. Por eso al pensar él en la Imagen, no podía reproducir algo visto, como fue el caso de los videntes de las apariciones de la Santísima Virgen. De esta manera el Padre Chevalier, más allá de la estética, se esforzó en explicar el significado del nuevo título. Insistiendo mucho sobre las relaciones privilegiadas entre María y Jesús. ¿Quieres saber cómo ideó y cómo hizo ejecutar la Imagen?


Una imagen de la Inmaculada con las manos extendidas significando el río de gracias que nos llegan por medio de Ella. La mirada baja hacia Jesús y también hacia sus hijos, los fieles. Y en gesto acogedor hacia su Hijo, al que nos presenta. Delante de esta imagen, otra, la de Cristo niño, señalando con la mano izquierda su propio corazón, y con la derecha a su Madre, como diciendo: "Por medio de mi Madre se derramarán sobre la tierra los tesoros de mi corazón". El Niño a la edad aproximada de doce años como diciendo: “si queréis las gracias de las que mi Corazón es la fuente, venid a mi Madre. Ella tiene la llave, como tesorera, y puede repartir como quiera los tesoros que contiene”.

Primero en 1861 encargó al señor Leopard Lobin, artista sobre vidrio, construir una vidriera en la capilla. Luego, cuando pudo ampliar el templo-santuario al Sagrado Corazón, encargó para el altar a Nuestra Señora con la misma representación, una bella y gran Imagen en mármol blanco de Carrara a un escultor de reconocido prestigio Jules Blanchard. Mide 1,70m y se terminó en 1868. Se la coronó el 8 de septiembre de 1869 por Breve Pontificio del Papa Pio IX con la asistencia de veinte mil peregrinos, treinta obispos y seiscientos sacerdotes.


Nuestra Señora del Sagrado Corazón
Representa a la Virgen María con el Niño en brazos y ella mostrándonos el corazón del Hijo, a su vez, el Niño abre los suyos como queriendo abarcar a todo el mundo.


Nuestra Señora del Sagrado Corazón
María, de pie, tiene en sus brazos a su pequeño Hijo, sosteniendo su Corazón. Jesús señala con una de sus manos su Corazón, y con la otra nos refiere a su Madre. La representación de la íntima relación entre ambos no puede ser más perfecta: “Venid a Mí por medio de Ella, que es la dueña de mi Corazón”.

Nuestra Señora de Ardents, Arras, Francia (1095)

29 de Mayo


Es una advocación mariana del siglo XII que detuvo una epidemia.
Patrona de la ciudad de Arrás (Francia)

Pocas personas hoy en día, salvo los médicos, oyeron hablar de una enfermedad llamada ergotismo. Sin embargo, ella fue un serio problema de salud, desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Su nombre viene de un hongo llamado ergot (cornezuelo del centeno), que ataca a los cereales. Después de contaminar la planta, especialmente en primavera, comenzaban las epidemias, afectando a miles de personas al mismo tiempo. La enfermedad recibía nombres diferentes en diversas lenguas, como mal des ardents, ignis sacer, heiliges feuer, fuego infernal y fuego de San Antonio, todos los cuales indican que las personas contagiadas tenían la sensación de estarse quemando; de San Antonio, porque la Orden de San Antonio era la que trataba principalmente a tales enfermos.1 Justamente durante una de aquellas plagas tuvo lugar la aparición de la Santísima Virgen, conocida como Nuestra Señora de los Ardientes, a causa de la molestia que vino a curar.

Aparición, consejo y milagro
Fue en la ciudad de Arrás, al norte de Francia, en los primeros años del siglo XII, que comenzó una de aquellas epidemias. El obispo de la ciudad, Lambert, rezó a Nuestra Señora pidiendo su protección contra el flagelo, y fue atendido de una forma completamente inesperada.

La noche del 24 al 25 de mayo de 1105, la Virgen Santísima apareció a dos personas que estaban peleadas y eran enemigos mortales: Itier de Tirlemont y Pierre Normán. Ambos eran trovadores, es decir, una especie de cantores ambulantes, que componían e interpretaban músicas religiosas o profanas y se presentaban en las ferias y torneos. Acaeció que Normán mató al hermano de Itier, surgiendo desde entonces un odio mortal entre los dos, que no había manera de aplacar.

Estaba Itier durmiendo, cuando se le apareció en sueños la Madre de Dios y le dijo: “¿Duermes? Escucha lo que tengo que decirte. Levántate y parte a San Sion de Arrás, lugar sacro donde 144 enfermos sufren dolores mortales. Cuando llegues, te haré saber el tiempo y lugar convenientes para que hables con Lambert, que gobierna esa iglesia, y le contarás la visión. Tú le recomendarás hacer una vigilia —él será el tercero en hacerla contigo durante la noche del sábado al domingo— y visitar a los enfermos que se encuentran en la iglesia. Al primer canto del gallo, una mujer vestida como yo lo estoy ahora, bajará de lo alto de la iglesia llevando en la mano un cirio, que ella te dará. Después de haberlo recibido, debes encenderlo y colocar gotas de cera de él en vasos de agua, que darás de beber a los enfermos y derramarás sobre sus heridas. No dudes de que aquellos que recibiesen este remedio con fe recobrarán la salud. Al contrario, aquellos que no crean morirán a causa de su enfermedad. Harás esto junto con Normán, a quien le tienes un odio mortal, y que se encontrará contigo el próximo sábado. Cuando ustedes dos se hayan reconciliado, tendrán al obispo como tercer compañero”.

Normán tuvo aquella misma noche una visión semejante. Pero los dos deben de haber dudado o, tal vez, les costaba demasiado pensar en reconciliarse con el enemigo, pues la noche siguiente la aparición se repitió para los dos, en los lugares donde se encontraban.

Finalmente convencidos, cada uno partió por su cuenta hacia Arrás y ambos se encontraron con el obispo Lambert. Sorprendido por la coincidencia de los relatos, al prelado no le fue difícil reconciliar a los dos enemigos, quienes aceptaron realizar junto con el obispo la vigilia que la Virgen Santísima había recomendado.

Para que estuviesen debidamente preparados para el acontecimiento, el obispo los hizo ayunar a pan y agua; y el sábado 27 de mayo, los tres pasaron la noche en vigilia al interior de la iglesia. A las tres de la mañana, vieron a Nuestra Señora descender de la bóveda de la iglesia, toda resplandeciente y llevando en la mano un cirio. La Virgen les dijo: “Aproxímense. Aquí tienen un cirio que yo les confío, y que será para ustedes una señal especial de mi misericordia. Toda persona contagiada por la enfermedad llamada fuego infernal, tan sólo tendrá que derramar unas gotas de cera de este cirio en el agua que beberá y luego aspergerá sus heridas, que se curarán inmediatamente. Aquel que crea será salvo; y el que no crea, perecerá”. Después de esto la Virgen les entregó el cirio y desapareció.

Inmediatamente ellos hicieron con los enfermos que se encontraban en la iglesia lo que Nuestra Señora había pedido. De los 144, solamente uno no creyó en la eficacia de la promesa y murió. Todos los demás fueron curados.

El cirio que la Santísima Virgen les entregó se encuentra aún hoy en la catedral de la ciudad. El año 2005, justamente para conmemorar los 900 años del milagro, fue realizada una exposición con 100 objetos que recuerdan el milagro a través de los tiempos, entre los cuales ocupaba un lugar principal el santo cirio.

El valor de perdonar
¿Qué lecciones podemos sacar de este milagro? Llama la atención el hecho que la Madre de Dios haya escogido como testigos del prodigio a dos personas que se odiaban mortalmente. Con ello, quedaron eliminadas todas las hipótesis de complicidad, pues fue necesario reconciliarlas primero para que el milagro se produjera. ¿Qué habría sucedido, en caso de que ellas se negaran a reconciliarse? Probablemente el milagro no habría ocurrido, pues muchas veces Dios hace depender prodigios portentosos del consentimiento de esta o de aquella persona. Ciertamente la Virgen María habría encontrado otra manera de auxiliar a los pobres enfermos, pero el modo como ocurrió el milagro no hubiera sido tan resplandeciente como lo fue.

Mucho más graves que las enfermedades del cuerpo son las enfermedades del alma —entre ellas el deseo de venganza— que nos cierran las puertas del cielo. Si Dios permite las enfermedades corporales, es justamente para enseñarnos, por medio de ellas, varias virtudes como la paciencia, el desapego de los bienes terrenos o la obediencia a las autoridades, y con ello hacernos progresar en la vida espiritual. Si el propio Dios perdona nuestros pecados, ¿por qué no perdonaremos nosotros, meras criaturas, a quien nos causó algún mal por razones de carácter personal? Debemos combatir a los enemigos de la Iglesia y de la civilización cristiana, pero debemos perdonar a los que nos persiguen meramente por razones personales.

Notas.-
1. Ver http://www.chm.bris.ac.uk/motm/lsd/lsd1_text.htm.
2. Yves Chiron, Enquête sur les apparitions de la Vierge, Ed. Perrin-Mame, p. 82.
3. http://www.arras-online.com/La-Sainte-Chandelle,44-page.html.

Fiesta de las Reliquias de Nuestra Señora, Venecia, Italia

28 de Mayo



En la ciudad de Venecia, se creía que las sagradas reliquias de San Marcos el Evangelista fueron trasladados allí en el año 827. Es por ello que los venecianos honor de San Marcos como el patrón de su ciudad y las iglesias de la pululan ciudad con imágenes que representan escenas de su vida. Por la época del Renacimiento, el León de San Marcos se había convertido en el símbolo de la ciudad misma.

El otro protector y patrono de Venecia era la Santísima Virgen María, porque según una leyenda, la ciudad había sido fundada en la fiesta de la Anunciación. Por tanto, parece que la gente de Venecia que su ciudad había asumido también sus atributos de pureza, la perfección y la inmortalidad. Sin muros, su ciudad se había quedado en protegida por su misma gente. Todos los días de fiesta de María también fueron días celebrada por el gobierno secular en toda la República.

Hay en Venecia un relicario espectacular del siglo XVII que contiene una reliquia de la Santísima Virgen María. Dentro de este relicario, que lleva el sello personal del Papa Pío VI, es un manojo de pelo que se dice era propio de la Santísima Virgen. Dado que la Santísima Virgen María fue llevada al cielo en cuerpo y alma después de su muerte, no es posible que puedan existir otros vestigios físicos de ella. La única posible excepción sería el pelo, y este paquete de su cabello se había conservado y venerado desde la época de su Asunción en la Santa Casa de Nazaret. Recientes excavaciones arqueológicas han demostrado que la Santa Casa fue tratada como un santuario cristiano ya en el siglo uno de nuestra era. Se cree que el mechón de pelo de la Virgen que fue traída desde Tierra Santa por los cruzados, y es venerado en Venecia en la Basílica de San Marcos.

Nuestra Señora de Nápoles, Italia (533)

27 de Mayo




El abad Orsini escribió: "Dedicación de Nuestra Señora de Nápoles, llamada Santa María la Mayor, por el Papa Juan Pablo II, en el año 533 Una imagen de la Santísima Virgen, pintado por San Lucas, ha sido cuidadosamente conservado en esta iglesia.".

El Santuario Basílica de Carmine Maggiore es una de las basílicas más importantes de Nápoles. Que data del siglo XIII, se encuentra en la Piazza Carmine en Nápoles, en un lado de lo que fue la plaza del mercado.
Según la tradición, los Carmelitas huyeron de la Tierra Santa durante la persecución a raíz de la invasión islámica de la Tierra Santa, trayendo con ellos la imagen de la Virgen de la Ternura cree para ser pintado por San Lucas, el evangelista. Se dice que es la primera imagen venerada por los antiguos Orden Carmelita, y una vez en Nápoles, que fue consagrado por encima del altar mayor de su iglesia. El icono se conoció como La Bruna , o Madonna Bruna , por el tono oscuro de la piel causada por las velas que habían quemado durante tantos siglos sus numerosos devotos.

La "Bruna" de Nápoles
Una de las representaciones más antiguas de la Virgen del Carmen es el icono llamado "Bruna" de Nápoles. (Se puede hacer click en la imagen para verlo más grande). En italiano, "bruna" significa "morena". Como el icono original se encuentra desde el s. XIII en el llamado "Carmen mayor" de la ciudad italiana de Nápoles, es mundialmente conocido como la "Morena" de Nápoles. La imagen fue tan venerada en la Orden del Carmelo que se conservan unas 40 copias medievales en distintas ciudades y muchas otras posteriores, a veces con diversos añadidos, como ángeles, coronas o escapularios.

El tipo iconográfico de la "Bruna" de Nápoles es el llamado "Virgen de la ternura" ("Eleousa" en griego). Más en concreto sigue el modelo "del dulce amor" o "de los dulces besos" ("Glycofìloússa" en griego). Una representación bastante común en el Oriente cristiano (no olvidemos que los carmelitas venimos de Israel, por lo que nuestras raíces son orientales).

María tiene a su Hijo en brazos y apoya su rostro sereno en la mejilla del Niño Jesús, que con la mano izquierda se agarra del manto de su Madre y con la derecha acaricia su barbilla, al tiempo que levanta la pierna izquierda y apoya su pie desnudo en el brazo de su Madre. La mano derecha de la Virgen, al mismo tiempo que sostiene al Niño, lo señala indicando que "Él es el camino". Así responde a la petición que hacemos e la Salve: "Muéstranos el fruto Bendito de tu vientre". Madre e Hijo miran con afecto al orante.



El icono de la Bruna en procesión por las calles de Nápoles.

La imagen colocada en su impresionante altar barroco de mármoles taraceados.

Detalle de la Virgen enjoyada para su fiesta.

Vista de conjunto del presbiterio del templo, con el icono de la Bruna en el centro.

Virgen del Carmen en Mottola.

Virgen del Carmen en Tropea.

Virgen del Carmen en Taranto.

Antiguo grabado de "la Bruna" con la inscripción "Sum Mater Decor Carmeli", que significa "Soy la Madre y Hermosura del Carmelo".

Grabado similar con textos relativos al escapulario.

Virgen del Carmen de Manfredonia.

Virgen del Carmen de Andria, en la Puglia italiana.

Pintura de Paolo de Matteis realizada en 1727 para una iglesia de Gaeta, en el Lazio.

Pintura realizada por Juan Bautista Lama en 1721. La Bruna con san Elías, san Eliseo y santa Teresa de Jesús. Se conserva en la diócesis de Conversano - Monopoli, cerca de Bari.

Pintura realizada en 1828 por A. Cima. Se conserva en la diócesis de Melfi - Rapolla - Venosa, a medio camino entre Nápoles y Bari.

Hermosa pintura al fresco de la Bruna.

Nuestra Señora de Caravaggio, Italia. (1432)

26 de Mayo

Nuestra Señora de la Fuente de Caravaggio ( en italiano : La Madonna del Fonte di Caravaggio ) es una supuesta aparición mariana de la Santísima Virgen María en Caravaggio, Lombardía , Italia , el 26 de mayo de 1432.

El famoso santuario es conocido por la supuesta huella del pie de la Virgen María y por el descubrimiento de una fuente de agua, que sirve como principal objeto de veneración para sus devotos.

El papa Clemente XI otorgó un decreto de coronación pontificia al lugar el 10 de septiembre de 1710. El papa Pío X elevó su santuario a la categoría de Basílica Menor mediante el decreto pontificio Templa Dei Antiqua el 7 de mayo de 1906. El decreto fue firmado y notariado por el cardenal Luigi Macchi .

Historia
La aparición fue relatada por Giovannette, hija de Pietro Vaccli y esposa de Francesco Varoli. Según ella, el 26 de mayo de 1432, María se apareció en un campo en Caravaggio, al norte de Italia, en la región de Milán; y dijo que su Hijo estaba enojado, que por él la gente debía ayunar los viernes y por ella celebrar los sábados después de vísperas.

La Virgen María anunció la paz a Giovannette en su familia, entre los estados vecinos en guerra, y la reconciliación entre la Iglesia de Oriente y Occidente, mediante el Concilio de Florencia (1436-1445). Como prueba de su aparición mariana, la Virgen dejó la huella de sus pies en la piedra donde se encontraba. De debajo de la piedra brotó un manantial de agua, considerado milagroso.

Finalmente, gracias al duque de Milán , Filippo Maria Visconti , se construyó un modesto santuario en el lugar de la aparición. En 1575, Carlos Borromeo contrató al arquitecto Pellegrinio Pellegrinis para ampliar el santuario. La Madonna di Caravaggio, o "del Fonte", es ahora un enorme santuario.

En los siglos XVI, XVII y XVIII, inspiró varios santuarios satélite y algunas visiones imitativas.
El santuario aún existe y atrae a mucha gente.

El papa Clemente XI otorgó el decreto de coronación canónica a la imagen. La coronación tuvo lugar el 30 de septiembre de 1710. Fue declarada basílica por el papa Pío X en 1906.

Nuestra Señora María Auxiliadora, Europa (Siglo 16)

24 de Mayo
En el siglo XVI, la advocación de María Auxiliadora (o Auxilio de los Cristianos) se consolidó en Europa como un símbolo de protección ante grandes crisis políticas y religiosas.Aquí te detallo los hitos más importantes de ese siglo:La Batalla de Lepanto (1571)Es el evento definitorio para esta advocación en el siglo XVI

Contexto: Los turcos otomanos amenazaban con invadir Europa y destruir la cristiandad.
Intercesión: El Papa San Pío V pidió a todo el continente rezar el rosario para pedir auxilio.
El 7 de octubre de 1571, la flota de la Liga Santa venció milagrosamente en el Golfo de Lepanto a pesar de estar en inferioridad numérica. Reconocimiento: En agradecimiento, San Pío V incluyó formalmente el título "Auxilium Christianorum" (Auxilio de los Cristianos) en las Letanías Lauretanas.

Otros hitos relevantes del Siglo XVI
Inclusión en Letanías (1558): Existen registros de que hacia este año la invocación ya se utilizaba en el Santuario de Loreto antes de oficializarse tras Lepanto.Defensa de la fe: Durante las convulsiones de la Reforma Protestante, la Iglesia promovió esta figura como defensora de la doctrina y "auxiliadora" de los gobernantes y del pueblo frente a las divisiones internas y externas.
Legado posterior Aunque la devoción comenzó con fuerza en el siglo XVI por victorias militares, fue mucho después, en el siglo XIX, cuando San Juan Bosco la popularizó mundialmente tal como la conocemos hoy, llamándola "la Virgen de los tiempos difíciles

Cada 24 de mayo la Iglesia celebra a la Madre de Dios bajo la advocación de ‘Santa María, Auxilio de los cristianos’ [Maria Auxilium Christianorum], conocida popularmente como Santa María Auxiliadora, o, simplemente, María Auxiliadora.

En 1814, el Papa Pío VII, prisionero de Napoleón, prometió que si recobraba su libertad, establecería la fiesta de María Auxiliadora el día que llegara a Roma. El 24 de mayo de ese año, el sumo pontífice fue liberado y llegó a Roma, estableciendo así el 24 de mayo como el día de María Auxiliadora.
A fines de 1993, un proyecto impulsado por el Sacerdote Germán Cáceres dio origen a la Ordenanza N° 245, que declaró a la Virgen María Auxiliadora como Patrona Protectora y Principal de la localidad de 28 de Noviembre. Desde entonces, este significativo acontecimiento se conmemora cada 24 de mayo.

Sinopsis

Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos o María Auxiliadora se refiera a que es “Auxiliadora” porque nos trae un importante “auxilio” de Dios. El título de “María Auxilio de los Cristianos”, expresa la mediación de María respecto de la humanidad. Como Madre del Redentor, por fuerza y mérito de la corredención, Ella es la ayuda para la humanidad necesitada de redención; lo es también de cada individuo, porque es la Madre espiritual de todos.

Historia
La advocación Auxiliadora no es en realidad nueva, ya que era ya conocida en los primeros siglos, por las primeras comunidades cristianas y los Padres de la Iglesia. En numerosas inscripciones cristianas encontradas en los territorios de hegemonía griega se encuentran dos títulos por medio de los cuales se refería a la Virgen María: uno es Θεοτόκος (Teotokos, “Madre de Dios”) y el otro es Βοήθεια (Boetéia, “Auxiliadora” o “La que trae auxilios venidos del cielo”). Entre los Padres de la Iglesia que se refirieron directamente a la Virgen María como “Βοήθεια” se encuentran San Juan Crisóstomo que utilizó por primera vez el título Auxiliadora de los cristianos para referirse a María en la homilía en el año 345, Proclo decía: “La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto“ en 476 y Sebas de Cesarea llama a la Virgen “Auxiliadora de los que sufren” en el 532.

El título tomó fuerza con el papa Pío V en el siglo XVI cuando les pidió a los ejércitos cristianos que oraran a María para que Auxiliara a los cristianos, los pueblos euro-cristianos reunieron una importante fuerza militar para detener al Imperio Otomano en la batalla de Lepanto (1571). Mientras la Liga Santa encabezada por España e integrada por los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya, derrotaron a la armada del Imperio otomano, el papa había pedido a toda la cristiandad que rezara el rosario, en gratitud por la victoria; posteriormente instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias, después conocida como la fiesta del Rosario, a celebrarse el primer domingo de octubre, y agregó el título “auxilio de los cristianos” (Sancta Maria Auxilium Christianorum) a las letanías lauretanas.

A los pocos años después en Baviera, el sur católico de Alemania, en donde se vieron amenazados por el avance del luteranismo durante la Guerra de los Treinta Años. En dicho contexto hicieron una promesa a la Virgen: si Esta los libraba de su invasión, la honorarían con el título de Auxiliadora de los cristianos. De este hecho histórico viene la llamada Asociación de María Auxiliadora.

 Pío VII y Napoleón

El papa Pío VII, quien gobernó la Iglesia católica entre 1800 y 1823, fue el segundo Pontífice romano que daría una gran importancia a esta advocación mariana. Le correspondió los años de la consolidación del Imperio napoleónico. Firmó con Napoleón Bonaparte un Concordato que parecía garantizar la paz entre la Iglesia y Francia en 1801. En 1804 fue a París para la coronación del nuevo emperador, pero sólo pudo ungirlo porque Napoleón se impuso a sí mismo la Corona. Bien pronto las aspiraciones ambiciosas de Napoleón entrarían en contraste con la influencia de la Iglesia. En 1806 el papa se negó a sumarse a la exigencia de Napoleón de bloquear a Inglaterra, lo que condujo a una invasión francesa de los Estados Pontificios y puso en prisión al anciano papa de 77 años de edad, primero en Savona y luego en Fontainebleau en 1809. En su cautiverio, situación que le causó un gran sufrimiento y deterioró bastante de su salud, el papa prometió a la Virgen que si recuperaba su libertad y volvía a Roma, declararía ese día como solemne en honor de María Auxilio de los cristianos. Bien pronto la suerte de Napoleón cambió y Pío VII recuperó su libertad. Llegó a Roma el 24 de mayo de 1814 y cumplió su promesa. De este acontecimiento, viene la tradición de la Solemnidad de María Auxiliadora cada 24 de mayo.

San Juan Bosco
Pero definitivamente se popularizo con el desarrollo de las obras educativas y apostólicas de Don Bosco en el siglo XIX, donde los salesianos hicieron de la devoción a María Auxiliadora en todos los países, debido a que San Juan Bosco educaba y guiaba a los jóvenes hacia Maria Auxiliadora como Madre del Niño Dios a partir de 1860, año en el que relata que la Virgen le manifestó su deseo de ser honorada bajo dicho título y su voluntad de que se le construyera un templo. Se dio el surgimiento de numerosos santuarios, entre los cuales el más célebre es precisamente la Basílica de María Auxiliadora en Turín de la Congregación Salesiana en el año 1868.

Bien pronto la expansión de las obras salesianas en los cinco continentes tendrían como consecuencia la internacionalización de esta advocación de origen estrictamente europeo. Por otra parte, fundó el Instituto Hijas de María Auxiliadora con el fin de llevar el Sistema Preventivo Salesiano a las muchachas y de honorar a la Virgen bajo dicha advocación. Para adornar la Basílica de María Auxiliadora en Valdocco, Don Bosco mandó pintar una estupenda obra artística del maestro italiano Tomás Lorenzone en la cual aparece la Virgen con el Niño como figuras centrales veneradas por los doce Apóstoles, otros santos y los ángeles.

La advocación de María Auxilio de Cristianos ha sido vista por lo general como un aspecto de carácter militar de la Virgen María como defensora de la fe cristiana. Este aspecto puede ser rastreado en los elementos que fundamentan la mariología dentro de la Iglesia católica y ortodoxa. El título de María como «auxilio de los cristianos» forma parte hasta hoy de las letanías lauretanas.


Oración a Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a tus pies en presencia de Dios omnipotente te ofrezco mi corazón con todos sus afectos.

 A ti lo consagro y quiero que sea siempre tuyo y de tu hijo Jesús.
Aceptad esta humilde oferta tu que siempre has sido la auxiliadora del pueblo cristiano.
Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.
Reina de los cielos, en tus manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente tu misericordia y nada puede resistir a tu poder. Alcánzame Madre mía la gracia que te pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

Oración a Maria Auxiliadora Compuesta por San Juan Bosco

¡Oh María Virgen poderosa!
Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia;
Tú, Auxiliadora del pueblo cristiano;
Tú, terrible como un ejército en orden de batalla;
Tú, que sola destruyes los errores del mundo,
defiéndenos en nuestras angustias,
auxílianos en nuestras luchas,
socórrenos en nuestras necesidades,
y en la hora de la muerte,
recíbenos en el eterno gozo.
Amén

Nuestra Señora de los Milagros de Brescia, Italia (1478)

23 de Mayo


Este santuario está situado al norte de Italia en Lombardía, y tuvo su origen con una pintura de la Santísima Virgen en el exterior de una casa.
Brescia es una ciudad del norte de la región italiana de Lombardía, la cual fue asolada por una epidemia de peste bubónica que comenzó en marzo de 1478 año y terminó en julio del siguiente año. Doscientas personas morían por día en la ciudad, reduciéndose la población de poco menos de 40.000 a algo menos de 4.000 durante ese lapso de tiempo. En la documentación de esta epidemia se hace constar que la Virgen se convirtió en motivo de milagros de sanación.

La iglesia de Nuestra Señora de los Milagros en Brescia fue construida entre los años 1488-1523 en honor a una imagen de la Virgen María que estaba pintada en la pared de una casa vecina, ante la cual muchas personas fueron sanadas milagrosamente.
Su construcción se hizo para honrar la imagen de la Santísima Virgen como un acto en acción de gracias para aquellos que sobrevivieron.

La imagen que estuvo una vez en una casa cerca de la iglesia ahora está en el ábside de la iglesia. Esta iglesia es un hito en la escultura renacentista lombarda. Su fachada está hecha de mármol policromado y es atesorada como un ejemplo sobresaliente de la escultura del Renacimiento en esa región.

Existen otros santuarios con este nombre en Italia y otros lugares (Aubervilliers y Mauriac en Francia), a veces llamados "de los Presagios", nombre que conmemoraba particularmente una serie de milagros registrados en varias partes de Italia en 1796-97.

La celebración de la fiesta de Nuestra Señora de los Milagros es una costumbre muy extendida, que se lleva a cabo en una gran variedad de fechas. No he encontrado ninguna referencia al cabello de la Santísima Virgen ni a su guante, que alguna vez se conservaron allí.
Hoy, como ayer, oramos ante Nuestra Santa Madre, pidiéndole por el cese de la pandemia y por la sanación de las personas contagiadas.