Vigilia de la Asunción de Nuestra Señora

14 de Agosto


Tránsito o Dormición significa el Sueño de la muerte, que marca el paso de la Virgen María a la vida eterna. El relato señala que un ángel le anunció su muerte y que los apóstoles sobre nubes conducidas por ángeles acudieron a hacerle compañía. Ella acostada sobre su lecho de muerte, con manos cruzadas y flanqueada por once apóstoles –algunos con libros de plegarias-, recibió la absolución de San Pedro. Mientras tanto un rompimiento de gloria (abertura de nubes mostrando cielo iluminado) revelaba el momento en que su alma abandona su cuerpo

La Iglesia Católica en su calendario litúrgico celebra el 15 de agosto la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Fue el Papa Pío XII quien en 1950 proclamó la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos, como verdad a creer en la fe. Esta fiesta ha adquirido gran auge al venerar a la Virgen como la primicia de glorificación entre los miembros de la Iglesia, llevados al cielo al final de los tiempos. Sin embargo no es fácil explicar qué significa la Asunción de la Virgen María. Para ello examinaremos los datos que nos han transmitido los libros bíblicos, completados con otros escritos antiguos.

Los Evangelios narran la íntima relación entre Jesús y María. Ella, juntamente con Juan, el discípulo amado, estuvo a los pies de Jesús crucificado y agonizante. Poco antes de morir Jesús se dirigió a María llamándola “Mujer” y designándola como madre de Juan. Éste, obedeciendo el mandato de Jesús, recibió a María en su casa en Jerusalén (Jn 19,27). Esa casa pertenecía a Zebedeo y a sus dos hijos, los apóstoles Juan y Santiago, pescadores en Galilea, quienes vendían los pescados a los numerosos peregrinos que acudían a las fiestas del Templo de Jerusalén.

En esa casa, situada en el Monte Sión, Jesús, en la víspera de su pasión y muerte en la cruz, celebró la última cena con sus apóstoles, dándoles a comer su cuerpo y su sangre bajo las especies de pan y de vino, instituyendo así la Eucaristía. Después de su muerte vivieron allí durante algún tiempo los apóstoles con la Virgen María, todos perseverantes en la oración. A los 50 días, en la fiesta de Pentecostés, descendió el Rúaj Divino osea El Espíritu Santo sobre ellos, constituyéndose así la primera Iglesia en Jerusalén (Hch 1,12-14; 2,1-13).

Bajo el cuidado de Juan, la Virgen María permaneció en esa casa durante algún tiempo. Sin embargo, hacia el año 41, el rey Herodes Agripa I, deseoso de congraciarse con las autoridades judías enemigas de los seguidores de Jesús, decapitó al apóstol Santiago y persiguió a los discípulos de Jesús (Hch 12). Muchos de ellos tuvieron que dispersarse a otros lugares, aunque algunos permanecieron en Jerusalén, tratando de reorganizar la nueva comunidad.

La tradición dice que la Virgen se fue con Juan a Efeso donde permanecio un tiempo. Algunos relatos antiguos narran cómo la Virgen María, al presentir el final de su vida terrena, volvió, juntamente con Juan, a Jerusalén y vivió en una casa, hoy Iglesia de la dormición, cerca del lugar donde murió Jesús. Los apóstoles de Jesús que aun vivian fueron convocados por revelaciones a venir a Jerusalén para acompañar en sus últimos días a la Madre de Jesús.

María concluyó su vida terrena sin tener ninguna enfermedad ni sentir dolor. Por eso ese momento final es llamado “dormición” o “tránsito” de la Virgen María. Recordemos cómo Jesús también emplea el vocablo “dormición”, cuando al ser llamado por el jefe de la sinagoga, cuya hija había fallecido, le dijo “No llores, tu hija no está muerta, está dormida” y tomándola de la mano le ordenó: “Niña, levántate“. Y el Espíritu retornó a ella y se levantó. (Lucas 8,49-56).

El cuerpo de María, llevado en comitiva por los discípulos, fue depositado en un sepulcro en las afueras de Jerusalén no lejos del Huerto de los Olivos, donde permaneció varios días y luego desapareció. Hay escritos antiguos que narran cómo el mismo Jesús vino con sus ángeles para llevar al cielo el alma y el cuerpo de María. Más tarde los cristianos edificaron allí un templo para venerar el sepulcro vacío de María. En general los ortodoxos celebran la Dormición y el Tránsito: María no sufrió la corrupción de su cuerpo, sino que Jesús vino a recogerla.

San Juan Damasceno (676-749) afirma que María, por ser la Esposa del Espiritu Santo y por haber sufrido con su Hijo en la cruz, atravesada por la espada de dolor, no conoció la corrupción de la muerte.
En 1950 el Papa Pío XII, acogiendo la petición de muchos creyentes, proclamó el dogma de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos con estas palabras: “La Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”. El Papa no define si la Virgen María padeció la muerte o sólo experimentó la dormición. En todo caso fue asunta al cielo y glorificada en cuerpo y alma, tal como celebra la Iglesia.

La Vigilia de la Asunción de María es un momento especial de oración y reflexión que se celebra la noche antes de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, cuando recordamos cómo María fue llevada al cielo en cuerpo y alma.
Esta vigilianos invita a prepararnos espiriualmente, meditando en el misterio de la vida eterna y la esperanza que nos da María como madre y ejemplo de fe.