Nuestra Señora de Guadalupe, España (1100)

6 de Septiembre

La Virgen de Guadalupe es una advocación mariana del siglo XIII, cuyo santuario está situado en villa de Guadalupe (provincia de Cáceres, Extremadura, España). Es la virgen patrona de dicha villa y de Extremadura desde el 20 de marzo de 1907, siendo así una de las patronas de las comunidades autónomas de España. Su fiesta se celebra el 6 de septiembre, aunque tradicionalmente se ha celebrado esta fecha el 8 de septiembre, en el que se celebra su patronazgo sobre Extremadura, llegando a ser este día el día de Extremadura y conmemorarse, además, la natividad de la virgen.

Además, el 12 de octubre de 1928 fue coronada canónicamente como «Reina de la Hispanidad» (Hispaniarum Regina) o «de las Españas» por el Cardenal Primado de España (legado especial de Pío XI) en presencia del rey Alfonso XIII, cuya inscripción latina con el título está grabada en la lustrina de la imperial Corona, siendo la única portadora con dicha distinción oficial (además, en España es la única Virgen con Corona imperial). Esto se debe a que Colón bautizó una isla con este nombre en 1493 y a que, desde el siglo XVI, se extendió por Hispanoamérica la devoción a la Virgen de Guadalupe aparecida en México, siendo Patrona de las Américas, así como de México y Filipinas por extensión devocional del término (venerada el 12 de diciembre, Día de Ntra. Sra. de Guadalupe o Día de la Virgen de Guadalupe). Y aunque existen varias advocaciones marianas bajo el título de Virgen de Guadalupe, la primera de ellas, cronológicamente, es la Guadalupe extremeña (1326), provincia de Cáceres (España), donde se encuentran las raíces devocionales primigenias.

De esta forma, la Virgen de Guadalupe ostenta ambos títulos: Patrona de Extremadura (8 de septiembre, Día de Extremadura) y de la Hispanidad (tradicionalmente el 12 de octubre, Fiesta de la Hispanidad, coincidiendo con la Fiesta Nacional de España, que además también coincide con la fiesta de Pilar, dando lugar a confusiones del patronazgo).

En 1993 la Unesco declaró a todo el conjunto del monasterio y basílica de Guadalupe (en Extremadura) como Patrimonio de la Humanidad, mencionando la importancia de «la célebre estatua de la Virgen de Guadalupe, que se convirtió en un poderoso símbolo de la cristianización de gran parte del Nuevo Mundo».

Descripción
Está fechada como de finales del siglo XII. Se trata de una virgen sedente, realizada en madera de cedro. Es de estilo románico o protogótico. La talla mide 59 centímetros y pesa 3.975 gramos. Para vestirla como una del siglo XIV se reformaron varias partes, destacando su cabeza y su mano derecha. Originalmente tenía incorporada una corona almenada realizada con trozos de madera y un relleno de yeso, aunque le fue retirada y se le colocó una sobrepuesta. También se cambió el brazo derecho del Niño Jesús por uno de plata.

Etimología
Existen un gran número de hipótesis sobre la etimología de la palabra "Guadalupe", del árabe وادي اللب Wādi al-Lubb, “río de lobos”, “río de Ibn Lubb”, “río de oso”, “río de cascajos negros”, “río de altramuces”, “río escondido”, entre otras. Lo más probable es que la palabra provenga del árabe (wad, “río”). El prefijo guada- está presente en otros topónimos de origen árabe, como Guadarrama, Guadalquivir y Guadalajara.

El investigador francés Jacques Lafaye, especialista en el tema de la Virgen de Guadalupe en México, añade que aunque el sufijo -lupe ha sido interpretado como de origen latino (lupus, lobo), una investigación filológica más detallada (al -artículo árabe) nos daría guad-al-lupe, que significaría más bien “corriente encajonada” o “río oculto”.

Leyenda sobre su origen y hallazgo

Según una antigua leyenda, la imagen fue realizada en un taller de escultura fundado en Palestina en el siglo I por san Lucas Evangelista. Siglos después, fue venerada en templos de Acaya y Bizancio.Posteriormente, el papa Gregorio Magno le regaló esta escultura a san Leandro, arzobispo de la Sevilla visigoda. El arzobispo colocó la imagen en una ermita a las afueras de la localidad. Durante la invasión musulmana del 711, los cristianos de esa ciudad la depositaron en una caja y la escondieron junto al río Guadalupe, en la zona de la serranía de las Villuercas, al pie de la sierra de Altamira.

En el siglo XIII se le apareció la Virgen a un vaquero de la provincia de Cáceres llamado Gil Cordero junto al castillo de Alía y le dijo que existía una escultura de ella junto al río Guadalupejo. Cuando Gil Cordero se encontraba cerca de ese río se le perdió una vaca. Posteriormente, la encontró muerta. Fue a desollarla para aprovechar su piel y antes, como era costumbre, le hizo una señal en forma de cruz en el vientre. Milagrosamente, la vaca resucitó y se levantó. Entonces Cordero se preguntó si ese sería el lugar indicado por la Virgen que se le apareció junto al castillo de Alía. Excavó y, a un metro de profundidad, encontró la caja con la Virgen en su interior. Agolpó piedras e hizo una cabaña, donde depositó a la Virgen. Posteriormente, fue a la iglesia de Cáceres, donde informó al clérigo de mayor responsabilidad de su hallazgo y del deseo de la Virgen de recibir culto en ese lugar. No obstante, el clérigo no le creyó. Posteriormente, llegó a su casa y encontró a su hijo muerto y rezó para que la Virgen lo devolviese a la vida y, de esta forma, todos creyeran en su historia milagrosa. Cuando los clérigos se dispusieron a oficiar el entierro, el hijo volvió a la vida, se levantó y dijo que una mujer le había ayudado a levantarse. Entonces los clérigos creyeron y fueron juntos, con gente de la ciudad, en peregrinación a aquel sitio. Cuando descubrieron la cabaña, acordaron construir una ermita.
Según la leyenda, Alfonso XI se encontró por primera vez con esta ermita en 1330, cuando se encontraba de cacería. Alfonso XI se encomendó a la Virgen de la Guadalupe en la batalla del Salado de 1340, resultando victorioso. Por este hecho, decidió reformar la iglesia, añadirle edificios adyacentes y hacer un albergue para los peregrinos. Tal era la devoción del rey Alfonso XI por la Virgen de Guadalupe, que contaba con una talla de campaña con su advocación. Tras la victoria en la batalla del Salado y en agradecimiento, donó la imagen al Real Santuario del Evangelista Señor San Lucas de Jerez de la Frontera, donde a día de hoy sigue recibiendo culto, siendo titular de la Cofradía de Dolores y la imagen mariana más antigua que se conserva en dicha ciudad andaluza.

Historia
De la supuesta primitiva cabaña que le hizo Gil Cordero a la Virgen no queda nada, aunque desde el siglo XV se expusieron en la entrada del templo trozos de mármol blanco que eran parte del envase en el que fue encontrada la Virgen. La primera referencia a esta Virgen es de 1326. Se trata de un documento episcopal firmado por 2 patriarcas, 2 arzobispos y 15 obispos en el que se concede indulgencia plenaria a los que visiten la iglesia de Santa María de Guadalupe.

  • En 1335 el rey Alfonso XI mencionó en una carta que la iglesia se encontraba en ruinas. Por ello, entre 1335 y 1338 construyó una nueva iglesia, de mayor tamaño. De la iglesia original se conservaron sus muros y pinturas murales. Estaba situada en el espacio que hoy ocupa la nave de Santa Paula. El 2 de junio de 1335 el papa Benedicto XII, mediante la bula Dum ad personam, nombró rector de la iglesia de Santa María de Guadalupe al cardenal Pedro Gómez Barroso. En 1340 Alfonso XI reformó la iglesia y construyó otras dependencias adyacentes.

  • Entre 1341 y 1389 el monasterio del lugar lo regía un priorato de clérigos que no pertenecían a ninguna orden (clérigos seculares). Entre 1389 y 1441 este priorato fue de monjes jerónimos. Los jerónimos permanecieron en el monasterio hasta la desamortización de 1835. Posteriormente, todo el santuario pasó a ser una parroquia secular de la archidiócesis de Toledo. En 1908 el monasterio pasó a ser regentado por los franciscanos, transformándose en una parroquia regular.
  • Isabel la Católica visitó el monasterio de Guadalupe unas veinte veces. Según el viajero alemán del siglo XV Hieronymus Münzer, este lugar era el "paraíso" de Isabel, que sentía una gran devoción por la Virgen de Guadalupe. Isabel visitó por primera vez el monasterio en 1464, diez años antes de ser coronada reina de Castilla en 1474. Tras contraer matrimonio con Fernando, los Reyes Católicos visitaron el monasterio en otras ocasiones. En 1486 Fernando el Católico dictó en este monasterio la sentencia arbitral de Guadalupe, en la que solventaba un problema de derechos feudales con el campesinado catalán. El monasterio ayudó a la Reconquista de Granada con la donación de 300 marcos de plata, 160 000 maravedises, 40 ducados, 1000 castellanos, ornamentos y vinajeras de oro para el culto cristiano. Tras la Reconquista de Granada en enero de 1492, el monasterio fue el lugar de encuentro entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos. En él, Isabel y Fernando dictaron el día 20 de junio de 1492 en la sala capitular dos cartas dirigidas a Juan de Peñalosa, su "contino" en Palos y Moguer, solicitando la entrega de dos carabelas para iniciar su viaje hacia las Indias.

  • En 1492 Fernando concedió varios privilegios al monasterio y ofrendó a la Virgen costosas lámparas, un crucifijo de cinco kilos labrado con el primer oro de las Indias, una rica capa de brocado carmesí y dos coronas de oro (una para la Virgen y la otra para el Niño) con muchas piedras preciosas, una valiosa casulla morada y un manto verde que sirvió para hacer el terno del "Tanto Monta".

  • El almirante Juan Andrea Doria llevaba en su barco un estandarte con la Virgen de Guadalupe durante la batalla de Lepanto, en 1571. En 1811 el cardenal cardenal Juan Doria Pamphili, descendiente del marino, donó un lienzo de la Virgen de Guadalupe a la iglesia de la Madonna di Guadalupe de la localidad de Santo Stefano d'Aveto.
La Virgen es Patrona de Extremadura desde el 12 de octubre de 1906, cuando se produce una gran Peregrinación de Extremadura a Guadalupe, hecho que lleva al Papa Pío X, en marzo de 1907, a solemnizarla como Patrona de Extremadura, cuya festividad litúrgica es el 8 de septiembre y la celebración de la comunidad autónoma es el 8 de septiembre, siendo así una de las siete patronas de las comunidades autónomas de España.

El 12 de octubre de 1928 la Virgen de Guadalupe fue coronada canónicamente como Hispaniarum Regina, "Reina de la Hispanidad" (Reina de las Españas), por el arzobispo primado de España, cardenal Pedro Segura y Sáenz, legado especial de S.S. Pío XI, en presencia del rey Alfonso XIII.

Sancta María de Guadalupe, Gratia plena, Mater Dei, Hispaniarum Regina, Ora pro nobis peccatoribus”.Con esta inscripción latina grabada en la lustrina de la imperial corona de Santa María de Guadalupe se coronó canónicamente en un acto solemne, siendo la única portadora con dicha distinción.

En 1978 el rey Juan Carlos I y toda la familia real acudieron al lugar para un acto conmemorativo de los 50 años de la coronación canónica.

En 1879 se le dio al santuario la calificación estatal de Monumento Histórico-Artístico. En 1929 se aplicó esta calificación también a todo el conjunto, incluyendo el real monasterio. En 1955 el papa Pío XII le otorgó a este templo la categoría de basílica.

El 4 de noviembre de 1982 el papa Juan Pablo II visitó el santuario y la imagen, y celebró una misa en la que pronunció una homilía sobre las migraciones. Juan Pablo II pronunció estas palabras: "Es indiscutible la estima tan grande que le tengo a la Virgen de Guadalupe de México. Pero me doy cuenta de que aquí están sus orígenes. Antes de haber ido a la Basílica del Tepeyac, debería haber venido aquí para comprender mejor la devoción mexicana."

En 1993 la UNESCO declaró al monasterio y la basílica Patrimonio de la Humanidad, debido a su interés excepcional porque ilustra cuatro siglos de arquitectura religiosa española y recuerda los acontecimientos históricos trascendentales de 1492. Además, la célebre estatua de la Virgen de Guadalupe se convirtió en un poderoso símbolo de la cristianización de gran parte del Nuevo Mundo.

Del 10 al 14 de noviembre de 2003, Año Jubilar y 75.º aniversario de la Coronación de la Virgen de Guadalupe como Reina de la Hispanidad, tuvo lugar en la población un importante Congreso Mariano Guadalupense. En enero de 2005, bajo el pontificado de Juan Pablo II se expidió el Decreto de Concesión, desde la Penitenciaría Apostólica, por la que se otorga al Santuario y Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe la celebración de un Año Jubilar, con sus correspondientes beneficios espirituales, recuperando de ese modo el carácter histórico de santuario mariano agraciado con un año jubilar cada cierto tiempo.