Dedicación de la Santa Capilla Menor de Paris en honor a Nuestra Señora(1248)

25 de Abril



La dedicación de la Santa Capilla Menor (o inferior) de París en honor a Nuestra Señora tuvo lugar en 1248. Construida por el rey Luis IX (San Luis) entre 1242 y 1248, esta capilla inferior funcionaba como oratorio para el personal del palacio y está dedicada a la Virgen María, sirviendo de base al magnífico relicario superior.

Contexto: La Sainte-Chapelle fue erigida en la Île de la Cité para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo, incluyendo la Corona de Espinas.
Capilla Inferior: Dedicada a Nuestra Señora, es más íntima y baja, con una decoración rica, capiteles florales y estatua de San Luis.
Capilla Superior: Destinada a la familia real, destaca por sus 1113 vitrales que narran historias bíblicas, creando un entorno de "luz divina".
Consagración: Se llevó a cabo en 1248, consolidando el poder religioso y político de Francia bajo Luis IX.

Aunque las reliquias se trasladaron posteriormente a Notre Dame, la capilla sigue siendo una obra maestra del estilo gótico radiante. La Sainte-Chapelle, también denominada Capilla real de la Île de la Cité, es un templo gótico situado en la Isla de la Cité, en el centro de la ciudad de París. Está considerada una de las obras cumbre del periodo radiante de la arquitectura gótica. Fue construida para albergar las reliquias adquiridas por el rey San Luis de Francia, por lo que ha sido considerada como un enorme relicario. Las paredes han sido reemplazadas por ventanas que filtran la luz a través de las vidrieras policromadas.

La historia de la capilla comienza en 1241 cuando fueron llevadas hasta Francia, desde Siria y Constantinopla, la corona de espinas, parte de la cruz, el hierro de la lanza, la esponja y otras reliquias del martirio de Jesucristo, que habían sido adquiridas por el rey Luis IX a Balduino II, último emperador latino de Constantinopla. El rey francés acudió a recibir estas sagradas reliquias y él mismo entró en París con ellas, descalzo, depositándolas de forma provisional en la capilla de san Nicolás de su palacio, hasta tanto se construyera una capilla digna de las reliquias.
La Sainte-Chapelle se inició probablemente en 1241 y fue consagrada en 1248.

La corona de espinas y otras reliquias
Las reliquias que Luis IX adquirió de Balduino II de Constantinopla para guardar en la Sainte-Chapelle constaban, entre otras, de la lanza de Longinos, trozos de la cruz, la imagen de Edesa y, la más importante de todas ellas y la que más adoración recibía, la corona de espinas de Cristo.

Según el Nuevo Testamento, Cristo había llevado la corona de espinas durante todos los eventos que condujeron a su crucifixión, por lo que era un testigo de la Pasión. Venerada desde el siglo V, reposó originalmente en Jerusalén hasta que, en algún momento de la Edad Media, fue trasladada a Constantinopla, a cuyos gobernantes se la compró Luis IX de Francia en 1238.

Además, el uso histórico de la Sainte-Chapelle estuvo relacionado con su función como capilla real, puesto que se erigió junto al palacio. Dividida en dos niveles, como era habitual en la época, se destinó el inferior a la nobleza menor y los sirvientes, y el superior, al que solo se accedía desde el interior del propio palacio, a la familia real y a la gran nobleza.

Gracias a un privilegio ligado a la corona de Francia, el clero de la capilla no dependía del obispo ni de la parroquia en el perímetro de la cual el palacio de la Cité se sitúa, es decir la parroquia de San Bartolomé. Para que esta exención no fuera rechazada por el obispo de París, este no fue invitado a la ceremonia de consagración, que fue presidida por el legado apostólico y el arzobispo de Reims. 

En 1273, el Papa une oficialmente el clero de la Santa Capilla a la Santa Sede. El proyecto se debe, probablemente, a Pierre de Montreuil que la edificó en un corto período: de 1242 a 1248. 

Este edificio es una obra maestra del gótico radiante, al punto que algunos consideran que señala el apogeo de este arte. Concebida como un joyero destinado a contener reliquias debía servir, también, como capilla real construida dentro del mismo palacio, en la Isla de la Cité. Se superponen en ella dos capillas, la inferior dedicada a la Virgen accesible para la gente común, y la superior para la corte del rey, como era costumbre en las construcciones de los palacios reales de la Edad Media. En principio, no se podía acceder a la capilla alta más que por medio de las galerías superiores del palacio ya que no se contempló la construcción de una escalera exterior.

El techo, sostenido por infinidad de columnas soporta el peso de todo el edificio; la capilla baja se construyó por su utilidad funcional y arquitectónica ya que permitió aliviar al máximo la construcción de la capilla alta y soportar todo el peso de la misma. Esta parte tiene planta de salón con tres naves; la del centro más grande; de detallada decoración policromada. La superior tiene una nave de 20 m de altura. Sobre cada pilastra se levanta la estatua de un apóstol. La esbeltez de las cortas columnas hace que la bóveda parezca más ligera.

Con la llegada de la Revolución Francesa en 1789, la Sainte-Chapelle, siendo como era un símbolo de la Iglesia y de la realeza, se convirtió muy pronto en un objetivo.

Las esculturas y emblemas reales de las fachadas fueron destruidos, y el interior fue convertido en un almacén de grano, lo que provocó que algunos de los vitrales se perdieran para siempre. En cuanto a las reliquias, muchas de ellas acabaron dispersas por Europa –salvo algunas, que se conservan aún en Notre Dame–, y el cofre de plata de Luis IX fue fundido para vender el metal.

Más tarde, en el siglo XIX, la Sainte-Chapelle sería reconvertida en un archivo para el vecino Palacio de Justicia y, finalmente, restaurada bajo el mandato del rey Luis Felipe.

Desde el punto de vista decorativo, se distinguen dos tipos de columnas en la Capilla Baja: las columnas azules decoradas con flores de lis, símbolo de la realeza francesa, y las columnas rojas decoradas con castillos de oro, símbolo de Castilla, por ser Luis IX hijo de Blanca de Castilla.

La capilla alta (o superior).
Las paredes de la capilla alta fueron prácticamente suprimidas, reemplazándolas por altos ventanales que dejan pasar la luz. Las vidrieras representan escenas religiosas. Fueron diseñadas situando a los personajes reales según sus cargos, así las que representan al rey David o al rey Salomón están situados cerca del rey. Las vidrieras constituyen un conjunto homogéneo; los colores dominantes son el azul, el rojo y el amarillo que dan, a la capilla, un colorido muy característico.

Las ventanas de la nave, de 15,35 metros de alto, por 4,70 metros de ancho, están divididas por cuatro ojivas, encima de las cuales hay un rosetón de 6 lóbulos y 2 cuatrilóbulos (elemento en forma de trébol de cuatro hojas). Las ventanas del ábside de 13,45 metros de alto, por 2,10 de ancho, sólo tienen dos ojivas y 3 trilóbulos (elemento en forma de trébol). Las escenas de las vidrieras representan: el Génesis, el Éxodo, el libro de los Números, el Libro de Josué, el Libro de los Jueces, el Libro de Isaías, Juan el Evangelista y la infancia de Cristo, La Pasión, la vida de Juan el Bautista y el Libro de Daniel, el Libro de Ezequiel, el Libro de Jeremías y el Libro de Tobías, los libros de Judit y de Job, el Libro de Ester, los Libros de los reyes, La historia de las reliquias de la Pasión.
El rosetón (lado Sur), de 9 metros de diámetro, representa el Apocalipsis.