La Virgen del Rescate, venerada hasta 1836 en la iglesia del Convento de Trinitarios Calzados de Madrid, situada en las primeras manzanas de la calle de Atocha, fue una imagen tallada en madera que recibió culto hasta 1618 en uno de los templos de Teguise -no se sabe si en la iglesia parroquia1 o en el convento franciscano de Miraflores- Transportada a Argel cuando el brutal saqueo de la villa capital por las huestes de Tabac y Solimán, en la última de las fechas citadas, sería allí rescatada por el padre trinitario fray Diego de Ortigosa. Este religioso la condujo entonces a la capital de España, donde, después de desagraviar a la imagen con una solemne procesión, la hizo depositar en capilla propia sita en el monasterio de su orden.
Nuestra Señora del Rescate recibió culto en Madrid desde 1618 hasta 1836, año el último de la desafortunada desamortización estatuida por el primer ministro de la reina-gobernadoradoña María Cristina de Borbón (estábamos entonces en la menoridad de Isabel 11), don Juan Alvarez Mendizábal
1 En 1835, por decreto de 25 de julio, el jefe del Gobierno, conde de Toreno, había suprimido todos los monasterios y conventos que no tuviesen doce individuos profesos Fue el primer paso La medida se radicalizó, meses más tarde, por resolución de Mendizábal El 11 de octubre quedó decretada la supresión de todas las comunidades religiosas La expulsión de los profesos de sus monasterios se verificó en la noche del 11 de enero de 1836
LA VIRGEN DEL RESCATE Y EL TESTIMONIO DE LOS CRONISTAS
El primer cronista en recoger el curioso pasaje concerniente a ia Virgen deí Kescate fue ei iicenciacio Jerónimo de Quintana en su conocida Historra de la antigüedad, nobleza y grandeza de la villa de Madrid, escrita en 1629; es decir, una dlécada después de sobrevenido el suceso. El relato es bien simple:
1.- La Virgen había sido escondida en un arca, para procurar su salvación.
2.- La imagen era «bellísima, de bulto, con el ropaje de talla, aunque cubierto con vestidos de seda y oro»;
3.- La Virgen tenía «el Niño, por extremo hermoso, sentado sobre el brazo izquierdo, y con la otra mano dándole una rosa*.
Sobre las circunstancias del rescate, traslado a Ma.drid y veneración posterior cabe fijar también una segunda serie de conclusiones:
1.- La imagen era víctima de escarnios y sacrilegios, estando decididos sus poseedores a quemarla.
2.- El trinitario fray Diego de Ortigosa les propuso el rescate por «seis reales». Por tal circunstancia el habitico de la Santísima Trinidad, que los cautivos llevaban al cuello, ella le Ilevaba en ia mano derecha. «Y por esta causa la pusieron por nombre Nuestra Señora del Rescate*.
3.- Trasladada la imagen a la capital de España, por sus calles desfiló un domingo 23 de abril de 1618 en una solemnísimaprocesión», precedida, para mayor honra «de casi trescientos cautivos rescatados» por los padres trinitarios.
4.- La Virgen del Rescate fue depositada para recibir veneración y culto en capilla propia del convento de Trinitarios Calzados.
Extensión del culto a la Virgen del Rescate a otras iglesias del viejo Madrid.
Próximo al convento de la Trinidad Calzada se había levantado en la capital el de la Merced Calzada, dedicados sus frailes asimismo a la redención de cautivos. El emplazamlento actual sería exactamente la plaza de Tirso de Molina (antes llamada del Progreso), pues dicha explanada surgió de sus propias ruinas Pues bien. los frailes de la Merced, atraídos por el alto simbolismo de la Vzrgen de1 Rescate, emplazaron una réplica en una de las capillas de la iglesia conventual Un retrato a la aguada, en color, se conserva hoy entre los fondos del Museo del Prado.
En dicho «retrato», de acuerdo con la tradición, el Niño Jesús estaba sentado en el brazo izquierdo de la Virgen, mientras la Señora porta una flor en la mano derecha
Está comprobado asimismo que en el convento de monjas de la Concepción Jerónima, emplazado otrora en la actual calle de su nombre (muy próximo además a los monasterios señalados anteriormente), se veneraba una segunda reproducción de la Virgen del Rescate. Hay constancia de que en esta iglesia estaba radicada una Hermandad de socorro bajo la advocación de Nuestra Señora del Rescate Desde este momento, 1836, no se vuelve a saber nada más de la Virgen del Rescate.
Había que intentar la búsqueda como postrer remate de la investigación, pero se impone confesar que ha sido totalmente infructuosa, y no por falta de celo en el empeño.
Se pensó, en primer lugar, que pudiera haber pasado a engrosar las colecciones artísticas del desaparecido Museo de la Trinidad, emplazado precisamente en el caserón del viejo cenobio. La consulta del Catálogo del Museo Nacional de Pinturas de la Trintdad, redactado en 1865 por don Gregorio Cruzada Villamil, de nada ha servido porque guarda silencio absoluto sobre el punto que nos ocupa. El segundo paso consistió en acudir a la curia eclesiástica en demanda de información, con resultado descorazonador. Nadie sabía nada, mostrando más sorpresa que otra cosa.
El primer cronista en recoger el curioso pasaje concerniente a ia Virgen deí Kescate fue ei iicenciacio Jerónimo de Quintana en su conocida Historra de la antigüedad, nobleza y grandeza de la villa de Madrid, escrita en 1629; es decir, una dlécada después de sobrevenido el suceso. El relato es bien simple:
«Domingo veinte y tres de septiembre de mil y seiscientos y diez y ocho años se hizo una solemnísima procesión de casi trescientos cautivos rescatados por el padre presentado fray Diego de Ortigosa, llevando en ella una imagen pequeña de Nuestra Señora,, de bulto, con el ropaje de talla, aunque cubierto con vestidos de seda y oro. Tiene el Niño, por extremo hermoso, sentado sobre el brazo izquierdo, y con la otra mano dándole una rosa, la cual trajo el padre fray Diego de Argel, rescatada de las manos de un renegado y un turco por precio de seis reales. Y fue así que habiendo los moros saqueado la isla de Tenerife, entre el despojo que llevaron fue un arca, dentro de la cual hallaron esta santa imagen, y viendo un cautivo que la escupían y hacían otros sacrílegos atrevimientos, les pidió que se la diesen, que él les daría lo que pidiesen. Como vieron puerta abierta a su codicia, pidiéronle excesivamente, de suerte que el cautivo no les podía dar lo que le pedían. Dijo entonces el uno al otro: «Anda acá, vámosla a quemar.» A esta sazón llegó el redentor, y se convino con ellos por los seis reales que se ha dicho, corto rescate para tan soberana cautiva; y en significación de esto, el habitico de la Santísima Trinidad que los cautivos llevaban al cuello, ella le llevaba en la mano derecha, en demostración de que había sido rescatada como ellos, y por esta causa la pusieron por nombre Nuestra Señora del Rescate, colocándola en una capilla donde es venerada de los fieles, hallando en ella consuelo y alivio en sus aflicciones, y obrando la divina clemencia por medio de su devoción muchos milagros»Se pueden m establecer una serie de conclusiones orientadoras:
1.- La Virgen había sido escondida en un arca, para procurar su salvación.
2.- La imagen era «bellísima, de bulto, con el ropaje de talla, aunque cubierto con vestidos de seda y oro»;
3.- La Virgen tenía «el Niño, por extremo hermoso, sentado sobre el brazo izquierdo, y con la otra mano dándole una rosa*.
Sobre las circunstancias del rescate, traslado a Ma.drid y veneración posterior cabe fijar también una segunda serie de conclusiones:
1.- La imagen era víctima de escarnios y sacrilegios, estando decididos sus poseedores a quemarla.
2.- El trinitario fray Diego de Ortigosa les propuso el rescate por «seis reales». Por tal circunstancia el habitico de la Santísima Trinidad, que los cautivos llevaban al cuello, ella le Ilevaba en ia mano derecha. «Y por esta causa la pusieron por nombre Nuestra Señora del Rescate*.
3.- Trasladada la imagen a la capital de España, por sus calles desfiló un domingo 23 de abril de 1618 en una solemnísimaprocesión», precedida, para mayor honra «de casi trescientos cautivos rescatados» por los padres trinitarios.
4.- La Virgen del Rescate fue depositada para recibir veneración y culto en capilla propia del convento de Trinitarios Calzados.
Extensión del culto a la Virgen del Rescate a otras iglesias del viejo Madrid.
Próximo al convento de la Trinidad Calzada se había levantado en la capital el de la Merced Calzada, dedicados sus frailes asimismo a la redención de cautivos. El emplazamlento actual sería exactamente la plaza de Tirso de Molina (antes llamada del Progreso), pues dicha explanada surgió de sus propias ruinas Pues bien. los frailes de la Merced, atraídos por el alto simbolismo de la Vzrgen de1 Rescate, emplazaron una réplica en una de las capillas de la iglesia conventual Un retrato a la aguada, en color, se conserva hoy entre los fondos del Museo del Prado.
En dicho «retrato», de acuerdo con la tradición, el Niño Jesús estaba sentado en el brazo izquierdo de la Virgen, mientras la Señora porta una flor en la mano derecha
Está comprobado asimismo que en el convento de monjas de la Concepción Jerónima, emplazado otrora en la actual calle de su nombre (muy próximo además a los monasterios señalados anteriormente), se veneraba una segunda reproducción de la Virgen del Rescate. Hay constancia de que en esta iglesia estaba radicada una Hermandad de socorro bajo la advocación de Nuestra Señora del Rescate Desde este momento, 1836, no se vuelve a saber nada más de la Virgen del Rescate.
Había que intentar la búsqueda como postrer remate de la investigación, pero se impone confesar que ha sido totalmente infructuosa, y no por falta de celo en el empeño.
Se pensó, en primer lugar, que pudiera haber pasado a engrosar las colecciones artísticas del desaparecido Museo de la Trinidad, emplazado precisamente en el caserón del viejo cenobio. La consulta del Catálogo del Museo Nacional de Pinturas de la Trintdad, redactado en 1865 por don Gregorio Cruzada Villamil, de nada ha servido porque guarda silencio absoluto sobre el punto que nos ocupa. El segundo paso consistió en acudir a la curia eclesiástica en demanda de información, con resultado descorazonador. Nadie sabía nada, mostrando más sorpresa que otra cosa.
Se imponía consultar a los especialistas en iconografía mariana matritense; pero apenas si nos bridaron algún leve rayo de luz sobre tiempos más remotos.
Durante años se han recorrido las iglesias de los contornos tomando como punto de irradiación el convento de la Trinidad.
Tampoco nos ha acompañado la suerte en nuestras búsquedas.
Como último recurso se acudió al Sindicato de fruteros, por si veneraban todavía como patrona a la Virgen del Rescate La respuesta fue asimismo negativa.
